5. Hacia la elaboración del STEMMA

Establecer el stemma para esta edición ha resultado una tarea ardua y extremadamente complicada, por lo que el resultado final será necesariamente provisional y abierto a futuras modificaciones. Uno de los principales problemas es que nos hallamos ante una tradición textual extraordinariamente poblada, ya que el texto de las Coplas de los siete pecados mortales (también conocido como Debate de la Razón contra la Voluntad) se conserva -como ya se ha señalado- en dieciocho manuscritos del siglo XV o principios del siglo XVI, en siete incunables y en numerosos impresos posteriores (López Casas 2020: 151-152). Por supuesto, podríamos aumentar este número con más impresos o manuscritos posteriores (ya se han mencionado el Ms 2201 o el Ms 3759 de la Biblioteca Nacional, entre otros, y también podría hablarse de MN12 y del impreso 05*MP -que contienen las continuaciones de Pero Guillen o de Jerónimo de Olivares-), pero creemos que con los veinticinco testimonios cotejados tenemos una base más que suficiente para poder establecer, como se dijo en la introducción, en palabras de Pérez Priego, “si no el mejor, el texto menos malo” (Pérez Priego, 2010: 16), con el fin de acercarnos a la versión textual más cercana a la de la voluntad del autor. Además, también en palabras de Pérez Priego “la búsqueda no puede hacerse interminable y, cuando se considere razonable, habrá que dar por válido el número de testimonios que hayamos podido encontrar” (Pérez Priego, 2018: 184).

 El otro gran problema al que nos enfrentamos es el de la fuerte contaminación que se ha advertido en la tradición textual de las Coplas. No es raro   que esta contaminación se produjera en obras de una tradición muy poblada, como los cancioneros, o en los primeros momentos de la imprenta con obras muy difundidas (Pérez Priego, 2018: 192), algo que encaja a la perfección con el caso de las Coplas, pues, como demostraremos, en muchos testimonios las pruebas de esta contaminación son evidentes (es el caso, por ejemplo, de SA1 y de SV2 en el verso 428, de 86*RL, que muestra varias lecciones en diferentes versos procedentes de distintas ramas, como analizaremos, de NH2 en el verso 551 y de un largo etcétera que iremos desgranando). Como advertía Maas (2012:62), no se ha descubierto ningún remedio contra la contaminación, lo cual se complica con el aviso de Pérez Priego (2018: 193) de que el método mecánico de selección de variantes no es aplicable en el caso de una tradición fuertemente contaminada, por lo que propone recurrir al usus scribendi, a la lectio dificilior o al análisis estadístico de las variantes.  Todo lo expuesto, junto a los problemas habituales de cualquier edición crítica de un texto medieval, hace sumamente complicado establecer las relaciones entre los testimonios y ofrecer un stemma definitivo. 

Por supuesto, también se han tenido en cuenta las posibles concomitancias y relaciones entre los distintos testimonios gracias al conocimiento de parte de la historia de muchos de ellos. Esto, sin embargo, debe ser tomado con precaución, ya que la realidad suele ser mucho más compleja de lo que podría parecer. Como muestra, un botón: la mayoría de los estudiosos muestran las estrechas vinculaciones que pueden advertirse entre los testimonios LB2 y ME1, sin embargo, en el caso de las Coplas esto no resulta tan sencillo, ya que LB2 sólo conserva unas 30 estrofas de la composición, pero en ME1 pueden verse las 106 del poema completo, sin mencionar lecciones diferentes muy significativas, como cambios en las estrofas V y VI o las que señalaremos en el caso del verso 46, entre otras, lo cual implica que no basta con conocer la historia o la influencia general de un testimonio, ya que algunos poemas “cuentan” con su propia historia, que no siempre coincide con la de otras composiciones del mismo volumen.

Siguiendo la estela de los errores (los errores-guía de Maas, según Pérez Priego, 2018: 186), intentaremos establecer el árbol genealógico -o stemma codicum- de esta tradición textual, a partir de los testimonios indicados. Tal y como hemos señalado recientemente (Duque Galey 2023:115-116), la presencia de ciertas divergencias métricas en SA1[1] nos ha llevado a pensar que solo esta copia preservó la versión más cercana al original a este respecto (a este habría que añadir el manuscrito BU2, que también presenta estas divergencias métricas, aunque posee algunas características específicas que han de ser comentadas individualmente)[2], por lo que el resto de testimonios derivaría de una tradición diferente en la que ya se habría producido un error métrico. Exceptuando ese error, que hasta ahora no se había tenido en cuenta, parte de los resultados de nuestros estudios confirman la presencia de algunas de las ramas de la tradición textual que ya habían sido señaladas por Gladys Rivera (1982), Moreno García del Pulgar (2008) o Mangas Navarro (2022)[3], aunque en otras ocasiones, hemos advertido diferencias significativas. Además de las divergencias métricas indicadas, otros errores claves para configurar el stemma  han sido el cambio en el orden de las coplas V y VI[4] o la presencia de la dicotomía “tiranía/truhanía” en el verso 428[5].

La presencia del término “deserradas” o “descerradas” frente a “descarnadas” en el v. 38[6] o el peculiar orden de las estrofas comprendidas entre la 80 y la 92[7], por ejemplo, también han sido errores muy útiles para la organización general, aunque no en posiciones tan altas como los anteriores. Ha habido otros muchos errores que han sido claves para la filiación de un grupo concreto y para comprobar y afianzar las divisiones llevadas a cabo en la parte alta del stemma, pero los iremos desgranando al hablar de cada una de las ramas.

  Señalaremos ahora, tras la colación de variantes y el cotejo de testimonios, esas grandes ramas de la tradición textual de las Coplas y los testimonios incluidos en las mismas: