5.2.1. El subarquetipo γ
Todos los testimonios derivados de γ comparten el mismo orden en las coplas V y VI, como puede verse a continuación:
V
Estas canas que me niegas,
estas rugas sin virtud,
el mal que con la salud
a menudo ha grandes bregas;
las vistas turbias e çiegas,
descarnadas las enzías,
joyas son que nos envías
tú, muerte, quando te llegas.
VI
La vida pasada es parte
de la muerte advenidera,
es pasado por est´arte
lo que por venir s´espera;
¿quién non muere antes que muera?
ca la muerte no es morir,
pues consiste en el bevir,
mas es fin de la carrera.
Con el mismo orden en ambas coplas podemos encontrar a LB2, en el cual se observan muestras de contaminación evidentes de ambas familias (en el v. 428 vemos la lección “truhania”, como en el subarquetipo δ, lo que recuerda a lo que veíamos en los manuscritos BU2 y SA1), por lo que su adscripción a una u otra resulta complicada. No obstante, creemos que hay más motivos, desde el punto de vista ecdótico, para incluirlo en δ, como iremos señalando.
En segundo lugar, todos los testimonios de esta rama, excepto HH1[1], ofrecen la lección “tirania” en el v. 428 (en LB3 falta la estrofa completa, pero su supuesto descriptus, SV2, presenta “tirania”, aunque posteriormente se añadió “ru” sobre la “t” inicial de la palabra, lo que demuestra el uso de varias copias por parte del copista, así como un nuevo caso de contaminación) y se añaden los testimonios NH2 y 86*RL del subarquetipo δ.
Veamos, a continuación, cómo se relacionan y se vinculan los diferentes testimonios de γ en distintos subarquetipos:
5.2.1.1.- El subarquetipo ε.
Aquí debemos incluir a los testimonios PN5, MN6a, KK1 y HH1. En primer lugar, hemos de reseñar que, según la bibliografía BETA de la base de datos Philobiblon, KK1 podría ser una copia del Cancionero de Juan Fernández de Híjar. Al contrastar las lecciones comunes, todo parece apuntar en esa dirección, de modo que hablaríamos de un codex descriptus en el caso de las Coplas[2], por lo que no nos ocuparemos de sus variantes al no ser estemáticamente relevantes.
Sobre la vinculación entre PN5 Y MN6a ya hablaron Aubrun o Azáceta -como resume Beltrán (1996: 11-12 y 1998: 17-40)- y más recientemente Moreno (2008: 5-6). No nos detendremos aquí a revisar los motivos para sostener dicha afirmación, por ser ampliamente conocidos, simplemente señalaremos que el texto de las Coplas también muestra una fuerte vinculación en ambos testimonios (aunque sea la composición número veinte en MN6a y la número treinta y uno en PN5). Vamos a revisar, a continuación, los numerosos casos en los que ambos manuscritos presentan lecciones diferentes a las del resto de los testimonios[3]:
Hemos encontrado veinte variantes únicas que ambos manuscritos comparten, por no mencionar las muchas que comparten con algún otro testimonio, pero que también los alejan del resto (pensemos, por ejemplo, en el v. 157 «oras triste oras pomposa» que vemos sólo en MN6a, PN5, PN13, 86*RL y BU2). Por supuesto, algunas de estas lecciones exclusivas de MN6a y de PN5 no son relevantes desde el punto de vista ecdótico para establecer el stemma, pues se trata de variantes equipolentes, como el caso de la rúbrica intertextual que precede a la estrofa XIX «sigue la forma de la voluntad» frente a la lectura de la mayoría de los testimonios «figura la forma de la voluntad», entre otros. También puede considerarse adiáfora la variante del v. 155 «su turbio gesto mostrando», frente a la lectura de la mayoría de los testimonios «con turbio gesto mostrando» y la lección del v. 303 «e nos funde e da cuño», frente a la lectura de la mayoría de los testimonios «tal que nos funde y da cuño». En la misma línea podríamos situar las variantes de los v. 343 «la muerte con ser con arte», del v. 435 «quando el ha buena cura», entre otros, como el v. 817 o el v. 827.
Mucho más significativas, sin embargo, son aquellas variantes que parecen errores conjuntivos de MN6a y de PN5. Tal es el caso del v. 370 en el que ambos manuscritos leen «que la nobleza sagila», frente a la mayoría de los testimonios que muestran la lección correcta «que de nobleza se siga» (vid. n. crítica 52). También la forma “contrario” del v. 371 podría ser un error conjuntivo, pues la forma correcta y lógica en este caso sería “contrato” (vid. n. crítica 53). Igualmente, podría considerarse un error conjuntivo la palabra “chismera” en el v. 210, donde la mayoría de los testimonios presentan la palabra “chimera” (vid. n. crítica 34). Otros casos que prueban la filiación entre ambos documentos pueden verse en el v. 346 en el que ambos manuscritos leen «llamar curas mucho vanas», frente a la mayoría de los testimonios que muestran la lección que creemos correcta «llamar obras mucho vanas» (vid. n. crítica 50); en el v. 409 «no quieras mas entender», frente a las lecciones mayoritarias «no quieras mas estender» o «no quieras mas enconder» (vid. n. crítica 58); o en el v. 510 «por non tenerla te açercas» en lugar de la lección que parece correcta «por no temerla te çercas» (vid. n. crítica 71).
Mención aparte merecen varios casos en los que no parece evidente poder determinar si nos hallamos ante errores o ante variantes adiáforas. Es lo que sucede en la lección del v. 724 «y de aqui quanto despara», en lugar de la forma de la mayoría de los testimonios «y de aqui quanto desvara» (vid. n. crítica 97). Del mismo modo, no es fácil discernir si las lecciones de los v. 594, 684, 688 y 775 son errores o variantes adiáforas. En el v. 594, los manuscritos MN6a y PN5 recogen «alimania que te toca», forma con metátesis, frente a lo que vemos en la mayoría de los testimonios, que muestran la lección «animalia que te toca» (vid. n. crítica 79). En el caso del v. 684 «e sumidas las çiudades» frente a la lección de la mayoría de los testimonios que recogen «sumidas grandes çiudades», vemos que ambas variantes hacen perfecto sentido en el verso y en la estrofa. (vid. n. crítica 89). En el v. 688, los dos testimonios que nos ocupan muestran la lección «muchas nobles libertades», aunque la mayoría de los testimonios muestran la versión «muchas francas libertades». De nuevo, ambas versiones parecen perfectamente válidas y factibles (vid. n. crítica 90). Por último, en el v. 775 vemos la forma «nin sufro nin do remedio», frente a lo que observamos en casi todos los testimonios «nin sufro darme remedio». Como en las ocasiones anteriores, ambas lecciones tienen sentido en el contexto y parecen perfectamente válidas, a priori (vid. n. crítica 109).
Por todo lo indicado, se puede colegir que los manuscritos MN6a y PN5 forman parte de una misma rama textual con una filiación muy estrecha. Por lo que respecta a la vinculación de ambos manuscritos con HH1, debe decirse que Rivera (1982:31) -siguiendo a Severin- considera que están claramente relacionados, por lo que en su stemma forma parte de esa rama textual, aunque no tiene muy clara la naturaleza exacta de esa cercanía. Procederemos a revisar los casos en los que los tres testimonios ofrecen una lección diferente a la del resto de los testimonios para poder establecer la validez de dicha afirmación.
Por una parte, encontramos algunas variantes adiáforas que no poseen demasiado valor desde el punto de vista ecdótico para establecer la filiación, pero muestran la cercanía entre los manuscritos. Es el caso del v. 356 «ser altivo desdeñoso», frente a la lección de la mayoría de testimonios que muestran «ser altivo y desdeñoso» y del v. 776 «a tregua nin convenençia», en lugar de lo que recoge la mayoría de los testimonios «de tregua nin conviniençia».
Mucho más significativas, sin embargo, son aquellas variantes que parecen errores conjuntivos de MN6a, de PN5 y de HH1. Tal es el caso del v. 277 «pobredat con religion», frente a la lección de la mayoría de los testimonios «pobreza con religion», que nos parece correcta (vid. n. crítica 44). Del mismo modo, el v. 476 «logrado mejor por eso» también parece un error conjuntivo de los tres manuscritos frente a lo que se lee en la mayoría de los testimonios «lo guardo mejor por eso» (vid. n. crítica 67). Otro error conjuntivo puede verse en el v. 735 «quanto es en forma mas», frente a lo que se lee en la mayoría de los testimonios «quanto es en fama mas» (vid. n. crítica 99).
Mención aparte merece un caso en el que no parece evidente poder determinar si nos hallamos ante un error o ante una variante adiáfora. Es lo que sucede en la lección del v. 605 «pues resçibe desto nota» frente a lo que se lee en la mayoría de los testimonios «/reçibe daquesto nota» (vid. n. crítica 81).
Por otra parte, HH1 contiene un alto número de variantes únicas que no comparte con otros testimonios (como se ve en los titulillos de las estrofas II, III, IV, X, XIII, XVI, XVIII, entre otros, y en versos concretos como en el v. 453).
En lo que respecta a las relaciones de estos testimonios con otros diferentes, vemos varios casos que confirman la filiación entre estos tres manuscritos. Por ejemplo, resulta muy significativa la variante que parece un error conjuntivo de MN6a, de PN5 y de HH1 con el manuscrito PN6 en el v. 366, en el cual se puede leer «se corronpe y faze falla», en lugar de la lección de la mayoría de los testimonios «se socorre y faze falla» (vid. n. crítica 51). Al tratarse de un solo caso en el que vemos a PN6 vinculado tan claramente con MN6a, PN5 y HH1, sin que haya otras pruebas evidentes que confirmen dicha filiación (al hablar de la rama textual en la que se incluye PN6, mencionaremos la posibilidad del v. 112), parece aceptable concluir que lo más probable es que estemos de nuevo ante un caso de contaminación entre testimonios, de modo que el copista de PN6 probablemente se sirvió de un manuscrito (por las fechas de composición, de MN6a, de PN5 o de su antígrafo, cuyo uso debió ser residual) que recogía esta variante, utilizando otras fuentes habitualmente para realizar su copia. También es bastante significativa la lección que MN6a, PN5 y HH1 comparten con MN24 y con SA1 en el v. 325, donde se observa «fazete guerra callada» frente a lo que vemos en la mayoría de los testimonios «fazete graçia callada». MN24 es bastante posterior que MN6a o que PN5, por lo que esta lección no pudo originarse en dicho testimonio. Aunque no es fácil determinar las fechas exactas (PN5 dataría de mediados o finales de la década de los 70 del siglo XV, mientras que SA1 y MN6a serían de 1470 aproximadamente), podría pensarse que fue MN6a o el modelo de esta rama, ε, quien pudo “contaminar” parcialmente algunos pasajes de la copia de SA1, como sería el caso de este error (vid. n. crítica 48). Por último, en el v. 374 vemos la lección «ni tus viçios tu non domas» en MN6a, PN5 y HH1, así como en ME1 y en SA1 frente a lo que recoge la mayoría de los testimonios «ni tus fechos tu non domas» o bien «ni tus apetitos domas», que demuestra una vez más la filiación entre los testimonios del subarquetipo ε. Probablemente, por la fecha de composición, ME1 -posterior seguramente a 1470- no fuese el origen de esta lección, por lo que volvemos a la situación descrita anteriormente, es decir, aunque no es fácil determinar las fechas exactas, podría pensarse que MN6a o el subarquetipo ε, del que deriva esta rama, pudo “contaminar” parcialmente algunos pasajes de la copia de SA1[4], como sería el caso de este error (vid. n. crítica 54).
Todo lo expuesto parece confirmar la relación estrecha entre MN6a, PN5 y HH1. Los dos primeros muestran cinco errores conjuntivos y exclusivos entre los versos 210 y 511; los tres manuscritos, a su vez, muestran tres errores conjuntivos entre los versos 277 y 735. Además, hemos visto otras muchas lecciones y variantes que comparten estos testimonios con otros, frente al resto, y que inciden en la evidente filiación entre ellos. Por tanto, parece lógico hablar de una rama textual concreta en la que los tres testimonios están vinculados. Ya hemos expuesto en la descripción de los testimonios que MN6a es el más temprano de todos, compuesto en torno a 1470, el siguiente sería PN5, compuesto entre 1470 y 1480, y el último sería HH1, compuesto hacia 1485. Aunque los errores indicados muestran la vinculación entre ellos, hay también muchos casos en los que los tres testimonios muestran lecciones diferentes entre sí (en algunos casos cercanos a otros testimonios, lo cual -como intentamos demostrar- parece deberse a los casos de contaminación inherentes a la tradición textual de las Coplas) y lecciones únicas, por lo que ninguno podría ser considerado un codex descriptus de otro. Por último, cabe señalar que el número de casos comunes entre MN6a y PN5 son muchos más que los que relacionan a ambos con HH1. Por tanto, lo esperable desde una perspectiva ecdótica, es que haya habido un antígrafo común que relacione a los tres testimonios y que la vinculación de HH1 con los otros dos testimonios no sea tan fuerte, posiblemente debido a la alta contaminación presente en el mismo, tal vez por ser más tardío, o a la más que posible presencia de un antígrafo común a MN6a y PN5 hoy perdido, al que llamaríamos κ (vid. n. 11 del capítulo 5.2.1. “El subarquetipo γ”).
Una vez establecida la existencia de esta rama textual, resulta interesante señalar lecciones de estos tres manuscritos (o de uno o dos, según los casos) con otros testimonios, para establecer posibles influencias y contaminaciones, entre testimonios y tradiciones. Es el caso de PN13 y de los otros testimonios de la rama del subarquetipo ζ (a saber, SV2 y LB3), donde se pueden observar diferentes lecciones que atestiguan contactos y contaminaciones con los testimonios del subarquetipo ε. Algunas de estas lecciones son poco significativas desde una perspectiva ecdótica, como se ve en el v. 171, donde PN5 y MN6a comparten con SV2 y con LB3 la lección «de ponçoñada pintura» frente a lo que vemos en la mayoría de los testimonios «de enpoçoñada pintura», algo similar a lo que podemos ver en las lecciones compartidas por SV2 con MN6a y PN5 en los v. 432 y 841, en los que podríamos hablar de simples variantes gráficas, al referirnos a “filusumia” frente a “filosomia”, la cual se ve en la mayoría de los testimonios, o a “sacrefiçio” frente a la forma mayoritaria “sacrificio”. En esta misma línea de variantes poco significativas, habría que hablar del titulillo que precede a la copla LXXIV, donde leemos «La razon contra el avariçia» en MN6a, PN5 y SV2 frente a lo que recoge la mayoría de los testimonios «Dize mas la razon contra la avariçia» o «prosigue» y también de la lectura exclusiva de PN13 con MN6a y con PN5 en el v. 517 donde los tres leen «poneles un tal debate», frente a la mayoría de los testimonios, en los que vemos «ponelos en tal debate».
Sin embargo, hay otras lecciones mucho más interesantes, ecdóticamente hablando, como la que PN5 y MN6a comparten con SV2 y PN13 en el v. 323 («de la hora por venir», frente a la lección mayoritaria «do la hora por venir») y en el v. 658 («de muerte no los reservas», frente a la lección mayoritaria «de muerte no las reservas»), donde se observan errores evidentes, cuyo origen posiblemente estuviera en κ (vid. n. 7 del capítulo 5.2.1. “El subarquetipo γ”), aunque hay que ser cautos y no dar por sentada esta contaminación, pues los cambios son mínimos. Menos dudas parece ofrecer la variante que PN5, MN6a y HH1 comparten con SV2 y con LB3[5] en el v. 798 («aquel su dañoso fuego» -vid. n. crítica 112-). Por último, PN5 y MN6a comparten con SV2, LB3 y con 86*RL en el v. 757 («bicoquetes nin çeladas», frente a las lecciones mayoritarias “bacuquines” o “capacetes” (vid. n. crítica 105), pero es difícil saber si hubo contaminaciones en este caso o los diferentes testimonios leyeron directamente de una lección procedente del original, a través de diferentes testimonios. Tanto las lecciones más significativas (sean errores conjuntivos o lecciones equipolentes), como las menos sustantivas muestran las contaminaciones que existieron entre ambas ramas textuales.
Por otra parte, se podría abundar en lo dicho con la lección que MN6a y PN5 comparten en exclusiva con PN13, BU2 y 86*R en el v. 157 «oras triste oras ponposa» frente a lo que recoge la mayoría de los testimonios «oras tristeza ponposa», «oras triste y ponposa» o bien «oras triste oras pensosa». No obstante, posiblemente se haya conservado como la lección original en BU2, en κ y en PN13 sin necesidad de contaminaciones de diferentes ramas textuales en este caso concreto.
También es muy significativa la más que posible contaminación de HH1 por parte de BU2, como puede comprobarse en algunas lecciones exclusivas de ambos, como en el v. 67, en el que los dos comparten el error conjuntivo «digo mal de las pasadas», frente a las mayoritarias «loo mal en las pasadas» o «loo mas a las pasadas»; en el v. 808, donde ambos comparten «y aplazes a quien te alcança» (junto a PN6 PN13 83*IM 91*IM) en lugar de la lección mayoritaria «y aplazes a quien te alança». Además, posiblemente, fuese BU2 el origen de la lección “truhania” en HH1 en el v. 428[6]; menos relevantes ecdóticamente son las lecciones que se aprecian en el v. 314 donde vemos la lección «por poco tiempo prestada», frente a la mayoritaria «por poco tiempo prestado»; en el v. 315, en el que se observa «en momento arrebatada», en lugar de la lección mayoritaria «en momento arrebatado»; en el v. 457, en el que apreciamos (compartiendo lección con MM1) «qual vana gloria mas cierta», frente a la lección mayoritaria «qual gloria vana mas cierta» o en el v. 771, en el que ambos leen «ni la batalla que rompa», frente a la lección mayoritaria «o la batalla que rompa».
Asimismo, observamos rastros de contaminación en HH1 por parte de SA1, la cual puede comprobarse, por una parte, en algunas lecciones exclusivas de ambos testimonios, como en el v. 803, donde se ve la lección «teniendo de otrie la saña», frente a la mayoritaria «teniendo de otro la saña» o en el v. 660, en el que se lee «y los crueles potajes» en lugar de la lección mayoritaria «tu los crueles potajes»; pero también puede comprobarse esta contaminación en una lección más relevante desde una perspectiva ecdótica, que puede verse en el v. 157, donde leemos «oras tristeza ponposa» (error conjuntivo compartido también con MP3, MN24, NH2 y PN6) frente a la lección mayoritaria «oras triste oras ponposa». Aunque podría pensarse que otros testimonios como MP3 o NH2 pudieron ser los que influyeron en HH1 en esta última lección, el hecho de que no aparezcan otras lecciones exclusivas reseñables (más allá de varias rúbricas interestróficas), parece confirmar que fue SA1 la que “contaminó” a HH1. Por último, no creemos relevante mencionar el v. 762 porque parece contener la lección original y no implicaría contaminaciones. En definitiva, esta cercanía nos lleva a pensar que, posiblemente, fuera SA1 (sin descratar a BU2) el origen de la lección “truhania” en HH1, a diferencia de lo que vemos en PN5 y en MN6a.
En lo referente a 86*R, además de lo dicho en el v.757 y en el 157, se observa en el verso 814 la lectura compartida con MN6a y PN5 «los tus subditos denuedos», frente a lo que recoge la mayoría de los testimonios «los tus subitos denuedos», donde parece claro el error conjuntivo (vid. n. crítica 115). La presencia de “subditos” con la “d” tachada en PN13[7], no hace sino incidir en las concomitancias ya reseñadas entre estos testimonios y los del subarquetipo ζ (en LB3 y SV2 falta esta estrofa). Como veremos al hablar de 86*RL en su rama textual, parece bastante plausible que el cajista tuviera delante varias copias de diferentes cancioneros y siguiera a veces unos u otros en función de la dificultad en la lectura, de la pérdida de folios o de un simple criterio estético, siendo una de esas copias la de MN6a o PN5.
Menos clara se presenta la relación con respecto a MM1 (por lo que no se recoge en el stemma), ya que se aprecia una lección exclusiva con MN6a y PN5 en el v. 649 «Tu te bruñes e aluzias», frente a la mayoría de los testimonios que recogen «Tu te bruñes y te aluzias». Sin embargo, a diferencia de lo que se observa en MN6a y en PN5, en MM1 vemos también tachada la palabra te antes de aluçias, de modo que no puede excluirse la posibilidad de un caso de contaminación, pues tal vez el copista -siguiendo varios testimonios para su copia- se dio cuenta de que “te” aparecía en una de sus fuentes y la escribió, pero posteriormente comprobó que en otra de sus fuentes no estaba, por lo que decidió tacharla. Esta clase de errores, con tachadura incluida, parecen mostrar el seguimiento del copista de varias fuentes y cómo en un testimonio pueden convivir dos ramas textuales diferentes. Por supuesto, no puede excluirse otra motivación para esa tachadura, pero al haber otras lecciones que coinciden, creemos posible esta vinculación. Por otra parte, en el verso 818 se lee otra variante exclusiva de estos tres manuscritos «dexa los reys estar», frente a lo que recoge la mayoría de los testimonios «dexa los reyes estar». En este caso, parece difícil demostrar si se trata simplemente de una variante gráfica, pues el CORDE recoge más de quinientos ejemplos en unos ochenta y seis documentos para la forma “reys” entre 1350 y 1500, por su parte la forma “reyes” aparece unas diez veces más en el mismo rango de fechas. Por tanto, aunque “reys” era mucho menos frecuente, podría haber sido usada por copistas diferentes en distintos lugares de manera independiente en lugar de la más frecuente “reyes”. Finalmente, no queremos dejar de mencionar el v. 716, en el que observamos que las dos ramas ya citadas (MN6a, PN5 y HH1, por un lado, y SV2, LB3 y PN13, por otro), junto con los testimonios MM1 y PN6 muestran la lección «dura en el su semejante», frente a la mayoritaria «dura en su semejante». Tal vez no parezca muy relevante ecdóticamente, pero creemos que refleja de nuevo las posibles relaciones entre ambas ramas textuales.
5.2.1.2.- El subarquetipo ζ
En esta rama se incluyen los testimonios SV2, LB3 y PN13. Rivera establece la cercanía entre estos tres testimonios y muestra su filiación en su stemma (Rivera 1982, 50), donde concluye que LB3 es poco menos que un codex descriptus de SV2, aunque parte de una cronología errónea, como hemos señalado al describir ambos manuscritos. Por su parte, Severin & Maguire (2000, 21-22) señala que LB3 y SV2 comparten 56 composiciones, mostrando las claras concomitancias entre ambos testimonios. Asimismo, Moreno (2012) indica que SV2 es un manuscrito hermano de LB3 dadas las similitudes en la distribución de las composiciones e incluso en las erratas de algunos poemas. Comprobaremos hasta qué punto esta cercanía es patente con el análisis de los textos.
En primer lugar, hablaremos de la filiación entre SV2 y LB3. En esta ocasión, se han encontrado cuatro lecciones únicas y exclusivas de estos testimonios. La primera de ellas se puede ver en el v. 2, donde leemos «mas que la çevil batalla», frente a lo que vemos en la mayoría de los testimonios «la mas que çevil batalla», algo que parece apuntar a un primer error conjuntivo (vid. n. crítica 3). Una segunda variante se observa en el v. 4, donde leemos «y rrason que nos escusa», frente a lo que vemos en la mayoría de los testimonios «y razon que nos acusa», lo cual nos lleva a pensar de nuevo en la posibilidad de un error conjuntivo (vid. n.crítica 4). En tercer lugar, se observa una tercera lección compartida entre estos testimonios en el v. 829, donde leemos «estiendase esta rrazon», frente a lo que vemos en la mayoría de los testimonios «entiendase esta rrazon», en lo que creemos también un error conjuntivo (vid. n. 118). Finalmente, la cuarta variante que comparten de modo exclusivo estos testimonios se aprecia en el v.837, donde leemos «quiera dios familiar», frente a lo que vemos en la mayoría de los testimonios «quiere dios familiar». El uso del subjuntivo o del indicativo en este caso no parece alterar el significado final de la idea que transmite este verso y los siguientes (Dios desea que las personas consagradas a la religión puedan orar y vivir -en monasterios, conventos, etc.- sin ser importunados por la Ira), por lo que no sería descabellado hablar de una variante adiáfora. Es más, el hecho de que haya un simple cambio de una vocal por otra hace factible y posible que dicha alteración haya podido producirse de forma independiente en ambos testimonios, aunque no puede descartarse por completo la posibilidad de un error conjuntivo.
Además de lo expuesto, el cotejo de SV2 y LB3 nos muestra evidencias muy significativas de su filiación, como el hecho de que en ambos testimonios falte la estrofa CII ( también faltan las estrofas XLIII Y LII en SV2, lo que permite suponer que esas estrofas también faltaban en LB3, aunque el hecho de que en LB3 se hayan perdido todas las estrofas que van desde la XXXVI hasta la LXXXVI no nos permite comprobar este extremo) o el hecho de que coincidan en todas las lecciones ecdóticamente relevantes (el mismo orden en las coplas V y VI, la lección “descarnadas” en el v. 38, “inflamada” en el v. 155, «oras triste y ponposa» en el v. 157, «departe lumbre muy clara» en el v. 243, “bicoquetes” en el v. 757, etcétera), a lo cual habría que sumar las mismas rúbricas interestróficas en casi todos los casos o el uso de las mismas abreviaturas en muchísimos versos (por ejemplo en los versos 96, 142 o 144, entre otros muchos) y algunos rasgos llamativos como el uso de la doble “rr” inicial gráfica en muchísimas palabras (por ejemplo, en los versos 4, 62, 93, 112, etc.) nos hace pensar en que el copista de SV2 casi con toda seguridad siguió el modelo de LB3 casi siempre, lo cual nos indicaría que se trataría de un codex descriptus. Sin embargo, también hay diferencias entre ambos testimonios que han de señalarse, por ejemplo, LB3 no presenta ningún título al comienzo de las Coplas, pero SV2 (al igual que PN13) recoge al comienzo el nombre “Johan de mena”; SV2 (como PN13) no muestra ninguna rúbrica interestrófica antes de la estrofa VII, pero LB3 sí lo hace, al igual que sucede en la estrofa VIII, sin embargo, antes de la estrofa LXXXVII, LB3 no tiene ningún titulillo, pero SV2 (al igual que PN13) sí lo tiene y antes de la estrofa C, LB3 ofrece el titulillo «prosigue el actor» frente a lo que recoge SV2 (y PN13) «prosigue el estoria»; además, en la última palabra del v. 280, LB3 ofrece la lección “afeçion”, pero SV2 (como PN13), muestra la lección “afliçion”. Hay otras diferencias que sólo parecen variantes gráficas, como las que se ven en el v. 18 (“tardaes” frente a “tardays”), en el v. 129 (“honesto” frente a “onesto”), en el 432 (“filusumia” frente a “filosomia”) o en el v. 755 (“grandes” frente a “grand”), entre otros. En definitiva, todo lo expuesto parece demostrar que SV2 tuvo como modelo principal para copiar las Coplas de Mena a LB3, aunque en ocasiones, casi siempre de poca importancia desde una perspectiva ecdótica, siguió otro modelo, posiblemente PN13. Por tanto, deberíamos considerar a SV2 como un codex descriptus y no tener en cuenta sus variantes en nuestro stemma, no obstante, el hecho de que en LB3 falten cincuenta estrofas (desde la XXXVI hasta la LXXXVI por pérdida de folios en el testimonio) hace que nos fijemos en las lecciones significativas que SV2 pueda ofrecer en dichas estrofas, pues es muy probable que recogiera las mismas que LB3, como hace tanto antes como después de esas coplas perdidas, por lo que no obviaremos ese testimonio en nuestro stemma.
Centrándonos ahora en la relación existente entre SV2, LB3 Y PN13, hemos de señalar que pueden indicarse cuatro variantes únicas que comparten los tres testimonios. La primera de ellas aparece en el v. 243, en el que se lee «departe lunbre muy clara», frente a lo que vemos en la mayoría de los testimonios «reparten lunbre muy clara», en lo que parece ser un error conjuntivo (vid. n. crítica 39). La segunda variante única que comparten los tres manuscritos se encuentra en el v. 697, donde leemos «Que como toda criatura», frente a lo que vemos en la mayoría de los testimonios «Como toda criatura», una lección que, con muchas reticencias, consideramos también como un error conjuntivo (vid. n. crítica 93). Una tercera variante que sólo comparten estos tres manuscritos se aprecia en el v. 755, donde leemos «ni grant penados arneses», frente a la extraordinaria variedad que vemos en la mayoría de los testimonios, cuyas dos lecciones más usuales son «ni granponados arneses» y «ni açecalados arneses», donde volvemos a ver un error conjuntivo (vid. n. crítica 103). La cuarta variante que debemos señalar se encuentra en el v. 835 donde leemos «o que siguen o (que) tratan», frente a lo que vemos en la mayoría de los testimonios «o los que sirven o tratan», algo que nuevamente parece un error conjuntivo de los tres testimonios (vid. n. crítica 119).
Estos cuatro errores por sí solos bastarían para justificar la existencia de esta rama textual, pero si nos fijamos ahora en las variantes únicas que comparten SV2 y PN13, comprobamos que hay hasta doce lecciones exclusivas y todas ellas, excepto una, se dan entre las estrofas comprendidas entre la XXXVI y la LXXXVI, es decir, donde LB3 presenta una gran laguna. Como ya hemos indicado, lo normal es que SV2 muestre las mismas lecciones que LB3 tanto antes como después de esas coplas que faltan, pues parece tratarse de una copia casi exacta, por lo que debemos considerar la posibilidad de que las variantes que presente SV2 en esas estrofas perdidas sean las mismas que hubiera mostrado LB3. Aclarado esto, de nuevo, vemos que algunas de estas lecciones exclusivas de SV2 y PN13 no son relevantes desde el punto de vista ecdótico para establecer el stemma, pues se trata de variantes equipolentes (es el caso del titulillo que precede a la estrofa XLV, en el que vemos «rresponde a la quarta causa del linaje» frente a lo que observamos en la mayoría de los testimonios «rresponde la rrazon a la quarta causa del linaje» o bien «Fabla la razon contra la quarta causa»). También puede considerarse adiáfora la variante del v. 291 «(ca) por te mostrar mas lleno», en lugar de la lección de la mayoría de los testimonios «ca por mostrarte mas lleno» y la del v. 355 «pues que faze en el estado» en lugar de la lección de la mayoría de los testimonios «y que faze en el estado». Estas variantes adiáforas, sin demasiado valor para establecer la filiación, muestran, sin embargo, la cercanía entre los manuscritos.
Mucho más significativas son las lecciones que parecen errores conjuntivos. Es el caso del v. 280 en que vemos «grand desden al afliçion», en lugar de la lección de la mayoría de los testimonios, y de LB3, «grand desden al afeçion» (vid. n. crítica 45). Ya hablamos de este caso al señalar las escasas ocasiones en las que SV2 parecía seguir otro testimonio que no fuese LB3. Desconocemos el motivo por el que el copista de SV2 desechó a LB3 y siguió a PN13 en esta lección, pero es algo muy poco habitual, como ya hemos indicado; de hecho, en SV2 faltan las coplas XLIII, la LII y la CII (esta última también falta en LB3 y ya dijimos que cabe suponer que también faltaban las otras dos), a pesar de que PN13 sí tenía dichas estrofas, lo que demuestra, en nuestra opinión, que el copista ni siquiera advirtió que esas estrofas no estaban, por lo que no usó el otro testimonio (que sólo usaría residualmente ante alguna duda) para reponerlas. También es el caso del v. 305 en que vemos «lo sujebto a correbçion/correction» en estos testimonios y en BU2, en lugar de la lección de la mayoría de los testimonios «lo subjeto a corruçion», que también parece un error conjuntivo (vid. n. crítica 46). Del mismo modo, parece un error conjuntivo el v. 325 en el que leemos «fuese tu graçia callada», en lugar de la lección de la mayoría de los testimonios «fazete graçia callada» (vid. n. crítica 48). Igualmente, parece un error conjuntivo el que se observa en el v. 345 donde puede leerse «antes digo que se pueden», en lugar de la lección de la mayoría de los testimonios «antes digo que se deven» (vid. n. crítica 49). A su vez, podría hablarse de error conjuntivo en el v. 461 en el que leemos «quien busca la servidumbre», en lugar de la lección de la mayoría de los testimonios «quien finge la servidumbre» (vid. n. crítica 63). Lo mismo podría decirse del v. 683 en el que leemos «son reyes e destruidos», en lugar de la lección de la mayoría de los testimonios «son reinos e destruidos» (vid. n. crítica 88).
Algo más complicado resulta establecer la naturaleza exacta de las versiones que señalaremos a continuación. Es el caso del v. 386 en el que se ve «te fallas sy bien te catas», en lugar de la lección de la mayoría de los testimonios «te fallares si te catas», en el que no es fácil discernir, a priori, si estamos ante un error conjuntivo o ante una variante adiáfora, pues ambas lecciones encajan perfectamente desde el punto de vista métrico, estilístico y semántico, aunque parece ser otro error conjuntivo (vid. n. crítica 56). Por último, no resulta sencillo decidir si las variantes que se aprecian en los titulillos que preceden a las estrofas LVI «prosigue» y LVII «continua» deben entenderse como errores conjuntivos o no. De hecho, la mayoría de los testimonios no presentan ningún titulillo en estas estrofas, por lo que su presencia en ambos manuscritos es muy llamativa. Por supuesto, no era extraño que estos subtítulos se añadieran por parte de los copistas, por lo que lo más probable es que no podamos atribuirlo a la voluntad del autor, sin embargo, son significativos a la hora de mostrar las concomitancias entre SV2 y PN13.
Además de los numerosos casos expuestos, podemos mencionar otros en los que vemos a los testimonios de esta rama textual compartiendo lecciones significativas con otros testimonios, lo cual incide en la estrecha filiación de esta tradición. Es el caso del v. 323, donde PN13 y SV2 comparten con PN5, con MN6a y con KK1 la lección «de la hora por venir» en lugar de la mostrada por la mayoría de los testimonios «do la hora por venir» o bien «ca la hora por venir» y que podría ser un error conjuntivo que muestra, como ya se indicó, la contaminación entre los testimonios de los subarquetipos ζ y ε (vid. n. crítica 47), aunque también señalamos que hay que ser cautos y no descartar que no haya habido contaminación en este caso concreto; del v. 696, en el que PN13, LB3 y SV2 comparten con MM1 y con todos los testimonios del subarquetipo η la lección «causados muchos provechos», frente a la lección que recoge el resto de testimonios «causados grandes provechos», una lección que parece un error conjuntivo cuyo origen debió estar en el subarquetipo ζ, ya que tanto MM1 como todos los testimonios del subarquetipo η son posteriores cronológicamente a PN13 (vid. n. crítica 92).
Todo lo expuesto parece confirmar la relación estrecha entre SV2, LB3 y PN13. Hemos indicado cuatro errores conjuntivos muy significativos en los tres testimonios y, después, hemos señalado otros cinco en los que PN13 y SV2 ofrecen también lecciones exclusivas de gran valor ecdótico, haciendo hincapié en que, posiblemente, serían lecciones compartidas con LB3 si no se hubiesen perdido cincuenta estrofas de este manuscrito. Esto se apoya en el hecho de que, como hemos reseñado, todo parece indicar que SV2 siguió con gran fidelidad el manuscrito de LB3 para realizar su copia, siendo escasas cuantitativa y cualitativamente las diferencias entre ellas. Lo más llamativo se encuentra en el verso 280 (“afecçión/aflicion”, y en el titulillo que precede a la estrofa C (vemos «prosigue el actor» frente a «prosigue el estoria»). Menos relevantes parecen las versiones de los v. 777 (“siendo” frente a “seyendo”) y del v. 18 (“tardaes” frente a “tardays”). Además, se han constatado otros errores conjuntivos de estos testimonios en los que coinciden con otros de diferentes tradiciones con los que se han señalado la contaminación existente.
Por último, en lo referente a PN13, debe señalarse que el número de variantes con respecto SV2 y LB3 demuestra que no se puede hablar en ningún caso de codex descriptus y que, probablemente, haya rastros de contaminación con otros testimonios no presentes en los otros manuscritos de esta rama textual. Es habitual, por ejemplo, que haya muchísimas estrofas sin rúbricas interestróficas (III, IV, V, VII, VIII, IX, X, XII, XIII, XV, XVI, XVII, etcétera.), en contra de lo que vemos en los otros dos testimonios; también vemos titulillos diferentes en las estrofas XIX («figura el autor la forma de la voluntad» frente a «figura la forma de la voluntad»), XXIX («figura la venida de la razon» frente a «conparaçion»), LIV («contynua» frente a la ausencia de titulillo en SV2, ya que en LB3 falta esta estrofa) y LXVII («prosigue» frente a «continua» en SV2, ya que en LB3 falta esta estrofa) y muchísimos versos con lecciones diferentes, como el 155 (“inflada” frente a “inflamada”), el 157 («oras triste oras ponposa» frente a «oras triste y ponposa»), el 171 (“enpoçoñada” frente a “ponçoñada”), el 183 (“dessechada” frente a “desechando”), el 277 (“proveza” frente a “pobreza”), el 352 (“se reprueven” frente a “te reprueven”) y otros muchos (v. 367, 393, 399, 517, 549, 559, 618, 631, 757, 762, 798, 802, 837 y 841). Además, en PN13 faltan las estrofas XXVII y XXVIII (al igual que en LB2), pero no en los otros dos testimonios, sin embargo, presenta las estrofas XLIII, la LII y la CII que sí faltan en SV2 y en LB3. Por último, es reseñable el hecho de que en el verso 344 aparezcan dos palabras como “acabados/abraçados”, aunque sólo debería aparecer una de ellas, si no este verso sería el único del poema con doce sílabas en lugar de las ocho preceptivas. Casi todos los testimonios que estamos estudiando muestran la lección “abraçados”, excepto MM1 que tiene la lección “acabados” y PN13 que, como hemos dicho, ofrece ambas.
Por tanto, y como conclusión, parece lógico hablar de una rama textual concreta en la que los tres testimonios están estrechamente vinculados. Ya hemos expuesto en la descripción de los testimonios que PN13 es el más temprano de todos, compuesto en torno a 1460-1470, el siguiente sería LB3, compuesto hacia 1480, y el último SV2, compuesto hacia 1500. PN13 es el que muestra más diferencias de todos y SV2 parece ser una copia bastante fiel de LB3 por lo que podría considerarse un codex descriptus, sin embargo, el hecho de que en LB3 falten más de cincuenta estrofas, hace que su presencia sea imprescindible para reconstruir las lecciones perdidas de LB3.
Una vez establecida la existencia de esta rama textual, resulta interesante señalar lecciones compartidas de alguno de estos manuscritos con otros testimonios, para establecer posibles influencias y contaminaciones, entre testimonios y tradiciones. Es el caso del v. 344, ya señalado, en el que en MM1 leemos «de virtudes acabados» frente a la inmensa mayoría de testimonios en los que se ve «de virtudes abraçados», sin embargo, PN13 muestra «de virtudes acabados abraçados», es decir, salta a la vista que ofrece las dos lecciones a la vez, en un verso dodecasílabo absolutamente anómalo. Este verso se encuentra en la estrofa XLIII, que falta en SV2 y en LB3, por lo que no podemos saber si ambos testimonios también contarían con esta lección. Puesto que MM1 es posterior a PN13, cabría pensar que el origen del término “acabados” (un claro error) estaría en el Cancionero de Salvá, aunque en tal caso resulta difícil saber si procede de alguna copia que estaba usando (hoy perdida) o si se trató de un simple error de copia por la palabra “acabados” del v. 341. No podemos saberlo, aunque hay algunas pistas en el propio manuscrito que nos podrían ayudar, ya que en el v. 122, PN13 muestra «lo superfluo tirado», dejando un espacio en blanco tras “superfluo” bastante extraño, exactamente lo mismo que vemos en el v.374 «a quien tus fechos non domas», donde se advierte muy tenue el término “tu” tras “fechos”, tal vez raspado, y otra vez en el v. 842 «no es con yra resçebido», donde se aprecia sutilmente una “n”, borrada o raspada, tras la palabra “no”. Si seguimos cotejando la reproducción digital del manuscrito y nos vamos al folio 141v, en un verso de la Continuación de Gómez Manrique «en este mundo (venimos) nacemos», vemos la palabra “venimos” tachada, junto a “nacemos”. Por supuesto, esto no es más que una conjetura, pero ¿se equivocó el copista de palabra, escribiendo “acabados” y después puso la lección correcta “abraçados” dudando acerca de si debía tachar la palabra errónea o intentar rasparla para borrarla? Si fuese así, tal vez aplazó su decisión para otro momento y, finalmente, olvidó hacerlo. Sea como fuere, lo cierto es que esta lección, junto con el v.696, del que ya hemos hablado, parece acercar a MM1 a PN13, en algunos pasajes concretos.
También parece relevante la lección del v. 757, en la que PN13 y NH2 presentan «bicoquines e çeladas», por una parte, pero LB3 Y SV2 comparten con PN5, MN6a y con 86*RL la lección «bicoquetes ni çeladas», por otra parte. Aunque no hace falta insistir en la posible contaminación existente entre testimonios de los subarquetipos ζ y ε, en el segundo caso mencionado no puede descartarse que se haya conservado la lección original de Mena, por lo que no tendría que haber contaminación en este caso, sin embargo, parece importante subrayar que “bicoquines” no era un término frecuente, por lo que implicaría un error conjuntivo que demostraría que, al menos parcial y residualmente, el copista de NH2 usó PN13 durante la copia de este manuscrito, algo que también explicaría la presencia de “tirania” en vez de “truhania” en el v. 428 en NH2.
Muy significativa, por otro lado, resulta la ausencia de las coplas XXVII y XXVII en PN13 y en LB2, a diferencia de lo que ocurre en el resto de los testimonios, algo que parece indicar un posible error conjuntivo. Si a esto le añadimos el hecho de que LB2 es el único testimonio del subarquetipo δ con un orden de las estrofas V y VI diferente al resto de testimonios de su rama textual, parece que la influencia de PN13 podría ser un hecho, aunque dado que ambos datan de los años 60 del siglo XV, hace muy difícil determinar cuál fue compuesto con anterioridad. Como hemos indicado al describir los diferentes testimonios, LB2 podría estar fechado hacia 1465 y PN13 hacia mediados o finales de los años 60 del siglo XV, pero en vista de lo expuesto, creemos plausible pensar que PN13 debió ser anterior a LB2.
Finalmente, señalaremos algunos ejemplos poco relevantes que podrían indicar algún grado de contaminación, aunque no serían nada claros comparados con los indicados hasta ahora. En lo referente a LB2 y PN6[8], ninguno presenta una rúbrica o título al frente de la composición de Mena, solamente el nombre del autor (“Johan de Mena”). Puesto que se trata del nombre del poeta que sí aparece en muchos otros testimonios junto al nombre de la composición, resulta sumamente difícil establecer si los diferentes copistas pudieron poner el nombre de Juan de Mena de manera independiente, sin que ello implique una filiación entre estos testimonios.
En lo referente a ME1 y a 86*RL, ambos testimonios muestran el mismo titulillo que SV2 y que PN13 antes de las estrofas XLI y XLVII (vemos “continua” en lugar de “prosigue”, “continua mas” o la ausencia de titulillo); lo mismo sucede antes de la estrofa XL, aunque en esta ocasión también vemos la misma lección en PN5 y en MN6. Por su parte, sólo ME1 presenta el mismo titulillo que PN13 antes de la estrofa LIV y coincide con el mismo manuscrito y con SV2 en el titulillo de la estrofa LV y en el de la LVIII. También es llamativo el hecho de que en la copla C, ME1 comparta parte del subtítulo con LB3 («prosigue el actor» frente a «fabla el auctor»), a diferencia de lo que aparece en el resto de testimonios, ninguno de los cuales presenta la palabra “autor” en el titulillo. También sólo 86*RL ofrece la misma lección que SV2 y que PN13 en el titulillo que precede a la estrofa XLIX (sólo en estos tres testimonios vemos “continua” frente al resto); ya dijimos que es prácticamente imposible indicar cuál es la lección correcta en lo referente a las diferentes rúbricas intertextuales, pues en muchos casos ni siquiera podemos asegurar que se deban a la voluntad del autor. Aunque las coincidencias en este aspecto puedan indicar que unos testimonios estén vinculados entre sí, posiblemente porque en el proceso de copia unos sirvieron de modelo (aunque no como modelo principal) para otros, no sirven para demostrar una contaminación por sí mismos. Más interesante resulta la lección que ME1 comparte con PN13 en el v. 558, en el que vemos «de usura sotileza» frente a la lectura de la mayoría de los testimonios «de usurera sotileza», un error cuyo origen común no puede garantizarse (vid. n. crítica 75); no obstante, si un testimonio leyó esta lección del otro, es probable que PN13 fuese anterior en su composición a ME1, por lo que el copista de este último habría seguido al primero (o a una copia del mismo) en este caso. En definitiva, parece que la presencia de un error conjuntivo y de algunas lecciones comunes indican la posibilidad de que hubiera alguna contaminación entre ME1 por una parte y PN13 por otra (mucho menos probable parece la influencia de LB3 o SV2), pero existe la opción de que estos casos no reflejen ni tan siquiera dicha contaminación entre testimonios.
5.2.1.3. El subarquetipo η
Esta tradición incluye los testimonios EM6, ML1, 83*IM, 91*IM, 92VC, 95VC, 99IM y 00*MP.
Sobre la relación de los distintos incunables entre ellos (excepto 86*RL) y sobre la evidencia de que conforman una rama independiente y un grupo compacto dentro de la tradición textual de las Coplas, ya se pronunciaron Rivera (1982:32-50) y Mangas Navarro (2022, 121-122). Por supuesto, ni EM6 ni ML1 son incunables, pero fueron copiados a partir de incunables y también pertenecen a esta rama textual. Como señala Rivera (1982, 33-34), siguiendo a Whinnom (1961, 161-172), el cancionero EM6, con obras didácticas y religiosas, muestra una fuerte filiación con los incunables 83*IM y 91*IM. Mangas Navarro (2022, 128) considera también que EM6, en lo referente a las Coplas y a la Continuación de Gómez Manrique, es una transcripción de 83*IM y afirma que ,para dicho incunable, EM6 es un codex descriptus[9]. En cuanto a ML1, parece claro que se trata de una copia de 95VC, como sostienen tanto Dutton (1990, I, 581) como Moreno García del Pulgar (n.d. f, 3-5)[10], por lo que no tendremos en cuenta sus lecciones, que coinciden con las de 95 VC.
Lo cierto es que el número de variantes exclusivas que comparten todos estos testimonios (ya determinaremos cuántas de ellas son errores conjuntivos y cuántas no) no admite lugar a dudas al respecto, por no hablar de la distribución específica de algunas estrofas a lo largo de la composición, tal y como puede verse desde la estrofa LXXX hasta la XCII, en las que todos ellos se separan del resto de manuscritos que contienen las Coplas y de 86*RL[11].
Hemos encontrado más de cuarenta variantes exclusivas de estos testimonios que no aparecen en el resto. Muchas de esas variantes no son demasiado relevantes para establecer el stemma, aunque sí muestran la cercanía entre los testimonios de esta rama. Así ocurre con las rúbricas interestróficas, las cuales, en general, no pueden considerarse como errores conjuntivos y por tanto tienen un valor ecdótico limitado. Sin embargo, sí demuestran la estrecha vinculación de este grupo frente al resto. Es el caso, por ejemplo, de los titulillos que preceden a las estrofas VII, VIII, X, XVIII, XXXII, XXXIII, XXXIV, XXXV, XXXVI, XXXVIII, XXXIX, XL, XLI, XLIII, XLIV, XLVI, XLVII, L, LI, LV, LVII, LXII, LXX, (LXXX, LXXXI, LXXXII, LXXXIII, LXXXIX, XCI, XCII)[12], XCVI (aunque falta esta estrofa en ML1), XCVIII, XCIX, C, CII y CIII.
Por otra parte, comprobamos que todos estos testimonios (EM6, 83*IM, 91*IM, 92VC, 95VC, 99IM y 00*MP) ofrecen una lección exclusiva en el v. 823, donde vemos «aficiones y passion» frente a la lectura de la mayoría de los testimonios «afeçiones e passion». En este caso, tanto “afeçiones” como “aficiones” proceden del latín “affectio-onis”, por lo que simplemente estaríamos ante una variante gráfica. El motivo por el que se trae a colación, en esta ocasión, es que la variante gráfica “aficiones” sólo aparece en esta rama textual, por lo que es un caso más que confirma la cercanía de este grupo, aunque el valor ecdótico de este tipo de variantes sea muy limitado.
Más interesantes resultan las lecciones que parecen errores conjuntivos de todos los testimonios de esta rama. Es el caso del verso 67 en el que EM6, 83*IM, 91*IM, 92VC, 95VC, 99IM y 00*MP muestran «loo mas a las pasadas» frente a la lección de la mayoría de los testimonios «loo mal en las pasadas», donde parece haber un error conjuntivo (vid. n. 158). También en el v. 100 vemos «nos guían por reta senda» en toda esta rama frente a la lección de la mayoría de los testimonios «nos guían por justa senda»; en este caso, aunque ambas lecciones parecen equipolentes y son perfectamente válidas en su contexto, pensamos que estamos ante un nuevo error conjuntivo (vid. n. 163). De nuevo, en el v. 171 todos los testimonios de esta tradición muestran el error «de ponçoñosa figura» frente a la mayoría de los testimonios que ofrecen, acertadamente en nuestra opinión, «d´enpoçoñada pintura» (vid. n. 173). Del mismo modo, podría hablarse de un error conjuntivo en el v. 256 en el que todos los testimonios derivados del subarquetipo η leen «con fabla muy reposada» frente a la mayoría de los testimonios que ofrecen «con fabla muy sosegada» (vid. n. 184). Por su parte, en el v. 271 leemos «punas por tantos excessos» frente a la mayoría de los testimonios que muestra «pues para tantos eçesos», lo cual parece otra vez un error conjuntivo (vid. n. 185). Si nos fijamos ahora en el v. 374, observamos en esta tradición textual «ni tus apetitos domas», frente a lo que puede leerse en la mayoría de testimonios «nin tus fechos tu non domas» o bien «nin tus viçios tu non domas», algo que nuevamente parece un error conjuntivo (vid. n. 197). Otro error conjuntivo parece advertirse en el v. 384, donde vemos en EM6, 83*IM, 91*IM, 92VC, 95VC, 99IM y 00*MP la lección «a la tu tan noble casta» frente a la que ofrece la mayoría de los testimonios «a la tu tan buena casta» (vid. n. 198). Más evidente todavía parece el error conjuntivo que se ve en el v. 388, donde se lee «tanto eres mas honrrado», frente a lo que observamos en la mayoría de los testimonios «tanto mas eres amado» (vid. n. 200). También hablaríamos de un error conjuntivo exclusivo de esta rama en el v. 437, donde se lee «pues sigue por fundamento» frente a la lección de la mayoría de los testimonios «pues finje por fundamento» (vid. n. 204). A su vez, podríamos hallarnos ante un error conjuntivo en el v. 504, donde se lee «quan mucho corre tu barca» frente a la lección de la mayoría de los testimonios «con mucho lastre tu barca» (vid. n. 213). Igualmente, es bastante probable que haya un error conjuntivo en el v. 517, donde apreciamos «ponelos en tal combate», frente a la lección mayoritaria «ponelos en tal debate» que parece la correcta (vid. n. 215). Otra vez, parece que nos encontramos ante un error conjuntivo en el v. 576, donde se lee «de lo tuyo no habiendo cura» frente a la mayoría de los testimonios «del tuyo no dando cura» (vid. n. 220) y lo mismo podría pasar en el v. 592, donde leemos «aquello que a mi se antoja», frente a lo que presenciamos en la mayoría de los testimonios «aquello que se m´antoja» (vid. n. 221). Además, en el v. 621se advierte otra lección exclusiva de esta rama «es por absente obligada», frente a la lección mayoritaria «presenta por obligada», algo que podría considerarse también como un error conjuntivo (vid. n. 225). También hablaríamos de un error conjuntivo en el v. 755 «ni açecalados arneses», frente a la extraordinaria variedad que vemos en la mayoría de los testimonios, cuya lección más usual, después de la ofrecida, es «ni gran ponados arneses» (vid. n. 246).
Seguidamente, nos referiremos a un caso particular en el v. 663, donde vemos, por una parte, «de claros fazes escuros» y, por otra parte, en la mayoría de testimonios, «de claros fechos escuros»; en esta ocasión, otra vez, podríamos hablar de lecciones equipolentes, pues ambas son perfectamente válidas tanto semánticamente, como métrica y sintácticamente, en el verso concreto y en el contexto general de las estrofas. Sin embargo, en nuestra opinión, la opción mayoritaria debe ser la elegida porque parece cumplir con el usus escribendi del autor (vid. n. 229).
Más discutibles son los casos que mencionamos a continuación, aunque no dejan de ser indicativos de la fuerte filiación entre los testimonios indicados. Es el caso del posible error conjuntivo en el v. 475, en el que leemos «por tener en mi vegez», frente a la lección de la mayoría de los testimonios «y por ser en mi vejez» (vid. n. 209); en cuanto al v. 477, observamos en esta rama textual «quien del no se faze cura» frente a la lección de la mayoría de los testimonios «por quien no se faze cura», pudiendo ser ambas versiones equipolentes, a pesar de que creemos adecuado considerarla un error, atendiendo a su posición exclusivamente en la parte baja del stemma, frente a la posición alta de la lección mayoritaria. Si nos acercamos, a continuación, al v. 723, observamos la lección «mar y fuego y pestilencia» frente a la mayoritaria «mar y fierro y pestilencia», la cual en nuestra opinión sería la correcta, frente al error conjuntivo de la variante de esta rama textual (vid. n. 239).
Por último, podría hablarse del v. 734 «el pecado y fallaras», frente a lo que leen la mayoría de los testimonios «mi pecado y fallaras» (vid. n. 241) y del v. 750 «ni injuria o vituperio», frente a la lección de la mayoría de los testimonios «la injuria o vituperio» (vid. n. 245), en los cuales también hallaríamos errores conjuntivos, aunque tengan mucho menos peso desde una perspectiva ecdótica.
Como conclusión, con veinte probables errores conjuntivos (ya hemos señalado nuestras reservas en algunos casos en las notas críticas), por no hablar de coincidencias en rúbricas interestróficas o en variantes gráficas, no cabe duda de que este grupo de testimonios conforman una rama textual específica en el stemma de las Coplas.
Ahora bien, a partir de las lecciones compartidas por algunos testimonios dentro de esta tradición, podemos hablar de subgrupos dentro de esta rama general. En este sentido, debemos mencionar el conjunto formado por los testimonios EM6, 83*IM y 91*IM en primer lugar; ya hemos mencionado la fuerte vinculación de estos incunables con este manuscrito, según diferentes especialistas, por lo que señalaremos, a continuación, las variantes exclusivas de estos tres testimonios y, fijándonos en los errores conjuntivos, podremos establecer o no la veracidad de estas afirmaciones. En este sentido, el v. 32 ofrece una lección exclusiva de EM6, 83*IM y 91*IM «de la muerte acometida», frente a lo que vemos en el resto de testimonios de este rama «de muerte tan cometida», sin duda ambas lecciones como errores conjuntivos frente a la lección del resto de testimonios; otro error conjuntivo parece advertirse en el v. 377, donde se observa «no solamente basta» frente a la mayoría de testimonios -tanto de esta rama como de toda la tradición textual de las Coplas- que muestra «ca non solamente basta». Aquí, el error parece evidente pues faltaría una sílaba métrica, por lo que suponemos que el responsable de 83*IM cometió esa omisión (“ca”) al realizar la edición y la misma fue seguida posteriormente por EM6 y 91*IM. También parece un error conjuntivo el que se advierte en el v. 461, en el que se lee «quien finche la servidumbre», frente a la mayoría de testimonios -tanto de esta rama como de toda la tradición textual de las Coplas- que muestra «quien finge la servidumbre». En esta ocasión, la única palabra que tiene sentido en este verso y en el contexto es “finge”, careciendo por completo de sentido el término “finche” con el significado de “hinche”. 83*IM fue el primero en el que aparecería este error y después fue seguido por los otros dos testimonios, ya que no parece lógico que el mismo se haya podido cometer de forma independiente. También en el v. 513 se advierte un error conjuntivo, ya que los tres testimonios leen «seguros del su combate» en vez de la lección que recoge la mayoría de los testimonios, en la que se lee “seguras”; teniendo en cuenta que se está refiriendo a “las casas pobrezillas”, de género femenino, del siguiente verso, podemos pensar en que posiblemente estemos ante un error conjuntivo producido de nuevo en 83*IM. Del mismo modo, parece que nos hallamos ante un error conjuntivo en el v. 535, donde observamos «a ti tener so la tierra» frente a lo que leemos en la mayoría de los testimonios de esta rama textual «tener a ti jus la tierra» y a lo que vemos en la mayoría de testimonios de toda la tradición textual de las Coplas «tener a ti so la tierra». En este caso se ve que EM6, 83*IM y 91*IM ofrecen una lección más cercana a los manuscritos que a los incunables de su misma rama textual, lo cual no hace sino incidir en que podríamos estar ante un conjunto diferente dentro de la misma. Este error por inversión se habría producido al preparar la edición de 83*IM y habría sido seguido después por los otros dos testimonios. Podríamos hablar de un error conjuntivo, a su vez, en el v. 539 en el que se ve «no los fazes nin los tienes», frente a lo que advertimos en la mayoría de testimonios -tanto de esta rama como de toda la tradición textual de las Coplas- «nin los fazes nin los tienes»; aunque en esta ocasión, el cambio de “nin” por “no” podría haberse producido de forma aislada en los diferentes testimonios, a la luz de los numerosos casos que estamos comprobando, nos parece más probable que se trate de un nuevo error conjuntivo. Igualmente, puede considerarse como un error conjuntivo la lección del v. 552, en la cual observamos «no estaria por fazer», frente a lo que muestra la mayoría de los testimonios -tanto de esta rama como de toda la tradición textual de las Coplas- «no estuviera por fazer». Aquí la forma verbal del imperfecto de subjuntivo parece más apropiada que el condicional, una forma residual en el usus escribendi de Mena, por lo que creemos de nuevo en ese error conjuntivo que habría pasado de 83*IM a los otros dos testimonios. De nuevo en el v. 564 parece que tenemos otro error conjuntivo exclusivo de estos tres testimonios, pues leemos «o prestar por interese» frente a lo que muestra la mayoría de los testimonios -tanto de esta rama como de toda la tradición textual de las Coplas- «o prestar el interese»; por supuesto, ambas lecciones pueden ser consideradas equipolentes, pero la reiteración de versiones exclusivas de estos testimonios, nos hace pensar de nuevo en un error conjuntivo. Más evidente parece el error conjuntivo del v. 589, donde se observa «y de verdad se despoja», frente a lo que muestra la mayoría de los testimonios -tanto de esta rama como de toda la tradición textual de las Coplas- «y de virtud se despoja». En este caso, la palabra “virtud” resulta mucho más apropiada en el contexto que “verdad”, por lo que creemos que estamos ante otro error conjuntivo. Lo mismo sucede en el v. 714 en el que leemos «y premision general», frente a lo que muestra la mayoría de los testimonios -tanto de esta rama como de toda la tradición textual de las Coplas- «y permission divinal», donde se habría producido un error mecánico del cajista al preparar la edición, concretamente una metátesis, la cual fue copiada acríticamente por EM6 y 91*IM. También parece evidente el error conjuntivo del v. 724 en el que se observa «y de aqui desvara», frente a lo que muestra la mayoría de los testimonios -tanto de esta rama como de toda la tradición textual de las Coplas- «y de aqui quanto desvara», ya que no hay muchas dudas de que se ha producido otro error mecánico del cajista, en este caso una omisión del término “quanto”, con lo que nos queda un verso de sólo seis sílabas métricas. Como en todos los casos anteriores, este error se produjo primero en 83*IM y después fue repetido por los otros dos testimonios. Creemos que también podríamos estar ante un error conjuntivo en el v. 777, donde leemos «yrada yendo mi mano», frente a lo que muestra la mayoría de los testimonios -tanto de esta rama como de toda la tradición textual de las Coplas- «irada siendo mi mano»; aunque no es fácil saber el origen de este error, es posible que estuviese en una omisión de una sílaba a partir de la palabra “seyendo” que está en varios manuscritos (como PN5, SV2, NH2 y PN13) y que era muy habitual en la época. De hecho, la misma palabra “seyendo” parece un error evidente, a su vez, pues con su presencia el verso pasaría a tener nueve sílabas, por lo que quizás el encargado de la edición de 83*IM quiso corregirlo omitiendo una sílaba y de ahí pasó a los otros dos testimonios. A su vez, encontramos varios errores conjuntivos exclusivos de estos tres testimonios en las rúbricas interestróficas que aparecen antes de las coplas XLII, XLV, LXIII Y LXVI, pues en todas ellas se confunde el número de la causa o el fin al que la Razón ataca contra la defensa que hacen de sus bondades la Soberbia o la Avaricia[13].
Por último, hemos de señalar varios casos en los que no podemos asegurar que estemos ante errores conjuntivos o ante simples variaciones gráficas, pero ofrecen lecturas exclusivas de EM6, 83*IM y 91*IM frente al resto de testimonios de esta rama textual. Es el caso del v. 772, donde podemos leer «porque indina mi paciencia», frente a lo que muestra la mayoría de los testimonios -tanto de esta rama como de toda la tradición textual de las Coplas- «porque indigne mi paçiencia»; Tampoco se puede hablar de error conjuntivo en el caso del v. 810, donde vemos «heres tu locura breve», frente a la lección del resto de testimonios de esta rama textual «es la tu loquela breve» o la de la mayoría de los testimonios de toda la tradición textual de las Coplas «eres tu locura breve». La presencia de “heres” con “h” es la única diferencia de estos tres testimonios con respecto a la que ofrece la mayoría -hablaremos de “loquela” más delante- y se trata de una simple variación gráfica. También puede considerarse como una simple variante gráfica la presencia en el v. 822 de la lección «que el justo coraçon», frente a lo que muestra la mayoría de los testimonios -tanto de esta rama como de toda la tradición textual de las Coplas- «ca el justo coraçon», ya que ambas lecciones pueden ser consideradas equipolentes y el uso de una u otra puede atribuirse simplemente al estilo personal de un copista o, en este caso, de la persona encargada de una edición.
Además de todo lo indicado, también vemos lecciones exclusivas de EM6, 83*IM y 91*IM frente al resto de testimonios de esta rama textual en varias rúbricas interestróficas; es el caso de los titulillos que preceden a las estrofas XXXI, XLIX y LX y aunque no se pueden considerar errores conjuntivos, sirven para reafirmar más aún la cercanía entre estos tres testimonios. No obstante, hay lecciones que los separan, como puede verse en el v. 136, donde EM6 presenta la lección «bolvamos al propuesto» (casi idéntica a la mayoría de los testimonios «volvamos a lo propuesto») frente a la lectura de 83*IM, 91*IM y el resto de incunables de esta rama textual «bolvamos al prosopuesto/presupuesto»; en el v. 652, donde EM6 presenta la misma lección que la mayoría de los testimonios de esta rama y de toda la tradición «traten linpios corporales», frente al error conjuntivo de 83*IM y de 91*IM «traten muchos corporales»; en el v. 157, donde 91*IM lee con casi todos los incunables de esta tradición y con ME1 «oras triste oras pensosa», frente a la lección de EM6 y 83*IM (con SV2, LB3 y LB2) «oras triste y pomposa»; en el v. 653, donde 91*IM lee como casi todos los incunables de esta rama «muchos lechos materiales», frente a lo que vemos en EM6, 83*IM y la mayoría de testimonios de las Coplas «muchos lechos maritales» o en otras muchas lecciones (menos relevantes, pero más numerosas) como en los v. 218, 298, 459, 574, 808, 830, 838 o en las rúbricas interestróficas que preceden a las coplas XXI, XXX, XXXVII, XLVIII Y LXXXV.
En conclusión, parece más que razonable pensar que hubo un subarquetipo común que siguieron todos los testimonios de esta rama textual, sin embargo, EM6 y 91*IM habrían copiado directamente de 83*IM, lo que explica las numerosas lecciones exclusivas (errores o no, como ya se ha explicado) de los tres testimonios, que conforman un subconjunto independiente dentro de la rama textual incuestionable que forman EM6, ML1, 83*IM, 91*IM, 92VC, 95VC, 99IM Y OO*MP. No obstante, las diferencias que reflejan a su vez estos tres testimonios entre sí, algunas de las cuales son relevantes, parecen indicar que hubo momentos puntuales en los que EM6 y 91*IM siguieron otros modelos[14] en la copia de las Coplas de Mena, aunque fuese de modo residual.
Pero hay otro subgrupo del que debemos hablar dentro de los testimonios derivados del subarquetipo η, nos referimos a 92VC, 95VC, 99IM Y OO*MP (ya dijimos que ML1 es un descriptus de 95VC por lo que no es necesario incluirlo), aunque en este caso hay que mencionar también otro testimonio de otra tradición, al cual aparecen claramente vinculados, como es 86*RL, señalado ya por Mangas Navarro (2022: 121). En este sentido, cabe mencionar lecciones muy significativas, como las que vemos en el v. 347, donde 86*RL, 92VC, 95VC, 99IM y OO*MP ofrecen la lección exclusiva y error conjuntivo «ocupaciones mundanas», frente a lo que muestran el resto de testimonios de esta rama, en particular, y de la tradición de las Coplas, en general, «ocupaciones umanas»; en el v. 422, en el que leemos el error conjuntivo «si vanagloria sirvieron», frente a lo que muestran el resto de testimonios de esta rama y de la tradición de las Coplas, en general, «si vanagloria quisieron»; en el v. 426, que ofrece el error conjuntivo «o doble cara sañosa», en lugar de la lección correcta de la mayoría de los testimonios «o doble cara dañosa»; en el v. 604, en el que aparece «que no el otro gela bota», como error conjuntivo, frente a la lección mayoritaria «qu´el que juega gela bota»; en el v. 680, donde se observa el error conjuntivo «con tu causa la destruyes», en lugar de la lección mayoritaria «con tu causa la refuyes»; en el v. 713, en el que se muestra el error conjuntivo «por mi sola generante», frente a la lección correcta y mayoritaria «por mi causa generante» y también en el v. 716, en el que aparece el error conjuntivo «durase con su semblante», en lugar de la lección correcta y mayoritaria «dura en su semejante». Además de estos errores relativamente claros (unos por evidencia semántica, como en los v. 713 y 716, y otros por su baja posición en el stemma, frente a otras lecciones perfectamente válidas y situadas en la parte alta del mismo), podrían citarse otras muchas variantes que comparten con otros testimonios (como en los v. 184, 409, 808 y 810), y otras menos significativas, pero que vuelven a mostrar la cercanía entre los testimonios indicados, como ocurre con los versos 20, 298, 323 o 507, entre otros, y en muchas rúbricas interestróficas, como vemos antes de las estrofas XLII, LII, LIV o LXIII, entre otras.
En definitiva, todas estas variantes parecen tener su origen en el incunable 86*RL, pues no están en ningún otro testimonio anterior conservado. A su vez, se trata de errores, en general, muy cercanos a las lecciones originales atendiendo a su sonoridad (“mundanas” frente a “umanas”, “sirvieron” frente “quisieron”, “sañosa” frente a “dañosa”, etcétera), por lo que no sería complicado explicar su procedencia, de modo que parece bastante probable hablar de una contaminación que haya ido de 86*RL hasta el subgrupo derivado del subarquetipo η formado por 92VC, 95VC, 99IM Y OO*MP. Posiblemente, no haya sido a través de un antígrafo común a este subgrupo, sino que el cajista encargado de la composición del incunable 92VC habría contado con una copia de 86*RL para elaborar su trabajo, de donde procederían todos los errores y las variantes compartidas indicadas; después, estas lecciones compartidas habrían pasado al resto de incunables de este subgrupo porque habrían seguido, en esencia, las lecciones de 92VC, cuya fuente primaria, por supuesto, habría sido el subarquetipo η.
Una vez determinados estos dos grupos dentro de esta rama textual (lo cual no significa que sean compartimentos estancos, pues no pueden descartarse contaminaciones entre ellos), procederemos a mencionar los contactos que tuvieron con todos estos testimonios (o con algunos de ellos), otros de distintas ramas, para determinar el grado de influencia que ejercieron y poder delimitar, de un modo tan preciso como sea posible, el lugar concreto que ocupan dentro del stemma. En este sentido, habría que señalar más casos en los que 86*RL comparte lecciones con uno o varios de los testimonios de este grupo, aunque no siempre de modo exclusivo. Cabe mencionar, por ejemplo, al manuscrito LB2 que ofrece la misma lección que 86*RL y que el subgrupo de incunables formado por 92VC, 95VC, 99IM y 00*MP en el v. 184 en el que leemos el error conjuntivo «y sus tientos olvidados», frente a la mayoría de los testimonios, donde vemos «y sus actos olvidados» (vid. n. crítica 31). Es posible que 86*RL siguiera esta lección de LB2 y, a su vez, la transmitiera al resto de incunables del subgrupo mencionado a través de 92VC, aunque tampoco podría descartarse que LB2 la hubiese transmitido directamente a 92VC, no obstante, la falta de otras lecciones exclusivas con LB2 dificulta esta hipótesis. También habría que señalar el v. 409, en el que BU2 y NH2, junto a los testimonios citados de este subgrupo y a 86*RL, muestran el error conjuntivo «no quieras mas esconder», frente a la lección mayoritaria «no quieras mas estender» (vid. n. crítica 58), algo que probablemente implique la contaminación de BU2 (el testimonio más antiguo con este error) a NH2, del cual habría pasado a 92VC y al subgrupo que nos ocupa, directamente o, más probablemente, a través de 86*RL. Otro ejemplo de contaminación de NH2 en 86*RL, que después habría pasado a este subgrupo, parece verse en el v. 810 «es la tu loquela breve», un error conjuntivo, frente a la lección mayoritaria «eres tu locura breve» (vid. n. crítica 114). También es significativo el v. 808, en el cual observamos dos errores conjuntivos diferentes agrupados en los diferentes subgrupos ya señalados en esta rama textual: por una parte, «y aplazes a quien te lança» en 86*RL y en los testimonios del subgrupo formado por 92VC, 95VC, 99*IM y 00*MP, así como en NH2 y en ME1; por otra parte, «y aplazes a quien te alcança» en el subgrupo formado por 83*IM y 91*IM (EM6 muestra aquí una de las escasas excepciones y no lee con 83*IM), junto a HH1, PN6 [15], 83*IM, SA1 [16] , PN13 y BU2 frente al resto de testimonios que ofrece la lección «y aplazes a quien te alança» (vid. n. crítica 113). No es fácil determinar el origen y la propagación de cada uno de estos errores, puesto que en el primer caso podríamos hablar de que tanto NH2 como ME1 podrían haber cometido el error “lança” y transmitirlo a 86*RL. Con respecto a “alcança”, el origen debería estar en los testimonios más antiguos, es decir, en PN13, en BU2 o en SA1, incluso en el antígrafo de ambos, y probablemente llegó hasta el subarquetipo η (o hasta 83*IM) a través de alguno de ellos. Hay que destacar, asimismo, la lección del v. 463 «no basta la claridad» que 86*RL comparte con todos los testimonios del subarquetipo η y con los manuscritos NH2 y PN6, frente a la lección de la mayoría de los testimonios «no busca la claridad», que parece la correcta (vid. n. crítica 64), por lo que posiblemente estemos ante otro error conjuntivo cuyo origen parece remontarse a un posible antígrafo común de NH2, PN6 y 86*RL, y de ahí pudo pasar por contaminación al subarquetipo η. De nuevo significativas, desde un punto de vista ecdótico, pueden ser otras lecciones, como la del v. 32 en el que observamos otros dos errores conjuntivos diferentes agrupados en los diferentes subgrupos ya señalados en esta rama: por una parte, PN6 comparte la lección «de muerte tan cometida» con el subgrupo 92VC, 95VC, 99*IM y con 00*MP; por otra parte, EM6, 83*IM y 91*IM muestran la variante «de la muerte acometida» frente a la que recoge la mayoría de los testimonios «de muerte tan comedida» (vid. n. crítica 9). Otro caso significativo es el que vemos en el v. 696, en el que SV2, LB3, MM1 y PN13 comparten la lección «causados muchos provechos» con todos los testimonios del subarquetipo η, frente a lo que puede verse en la mayoría de los testimonios que recogen las Coplas «causados grandes provechos», una lección que, como ya indicamos, parece un error conjuntivo cuyo origen debió estar en el subarquetipo ζ, ya que tanto MM1 como todos los testimonios del subarquetipo η son posteriores cronológicamente a PN13 (vid. n. crítica 92). Mucho más difícil es determinar a través de qué manuscrito de los indicados llegó este error exactamente al subarquetipo η, aunque creemos que pudo ser PN13.
Hay, por otra parte, varios casos en los que Sa1 comparte varias lecciones exclusivas con todos los testimonios derivados del subarquetipo η, como el que vemos en el v. 739, en el que se aprecia el error conjuntivo «fatigada y encogida», frente a lección mayoritaria «fatigada y perseguida» (vid. n. crítica 101). También advertimos lecciones exclusivas en los v. 756 y 757. En el primero, vemos la lección «ni tiendas mucho pintadas», frente a la que recoge la mayoría de los testimonios «ni crestas mucho pintadas», la cual parece ser la original (vid. n. crítica 104) en lo que sería, por tanto, un posible error conjuntivo originado de nuevo en SA1, aunque no es nada sencillo explicar qué pudo motivarlo (BU2, con el mismo subarquetipo que SA1 presenta la lección «con crestas muy engalladas»). En segundo lugar, en el v. 757, vemos el error conjuntivo «capacetes ni çeladas» (compartido con BU2), frente a las lecciones que se aprecia en la mayoría de los testimonios, «bacuquines nin çeladas», «bicoquetes ni çeladas» o «bicoquines ni çeladas» (vid. n. crítica 105). Por último, en el v. 759, se observa en Sa1 y en toda esta tradición textual de incunables la lección «y a mi luzientes penachos»[17], frente a la que ofrece la mayoría de los testimonios «y muy luzibles penachos», la cual en nuestra opinión sería la adecuada en este caso (vid. n. crítica 106). Por tanto, seguramente estemos ante otro error conjuntivo que se habría iniciado de nuevo en Sa1. Más complicado resulta el caso del v. 736, en el que Sa1, BU2 y ME1, al igual que todos los testimonios de esta tradición concreta, ofrecen la lección «tanto es en culpa menos», frente a la lección que recoge la mayoría de los testimonios «tanto ser en culpa menos», ya que ambas son equipolentes y no se puede determinar si se trata de un error (vid. n. crítica 100).
También es complicado lo que vemos en el v. 157, pues todos los testimonios derivados de este subarquetipo, excepto 83*IM y EM6, presentan el mismo error que ME1 en el término “pensosa” (excepto 00*MP), en lugar del mayoritario “ponposa”[18] (vid. n. crítica 28). Aquí vemos uno de los pocos casos, ya señalados, en los que 91*IM ofrece una lección diferente a 83*IM. Finalmente, vemos otra lección exclusiva de todos los testimonios de esta rama textual concreta con el manuscrito ME1 en el v. 814, donde leemos «los tus supitos denuedos», frente a la mayoría de los testimonios que muestran la lección «los tus subitos denuedos», algo que no puede considerarse un error, sino una variante gráfica, aunque pueda servir para acentuar la relación con ME1, siquiera ocasionalmente. El CORDE muestra “subito” en 301 casos en 48 documentos, mientras “supito” aparece en 16 casos en 11 documentos entre 1440 y 1540. Esto no es más que una pequeña muestra de que la voz “supito” era mucho menos habitual ya en la época de Mena, por lo que creemos que es una forma que el copista de ME1 usó en vez de la lección original del autor cordobés y existe la posibilidad de que después hubiese pasado al subarquetipo η (aunque no podemos descartar la posibilidad de que esta variante no surgiera por influjo de ME1, creemos que, al menos, debemos mencionarla).
Mucho menos significativos y más dudosos son los casos que se exponen, brevemente, a continuación, los cuales tienen un valor ecdótico limitado, pero pueden ofrecer una prueba añadida a las conclusiones que puedan extraerse a partir de errores conjuntivos Es el caso de varias rúbricas interestróficas; en este sentido, cabe señalar al manuscrito Sa1, que comparte el titulillo «la tercera cara de la luxuria», que precede a la estrofa XXII, exclusivamente con todos los testimonios de esta rama textual, frente a lo que vemos en la mayoría de los testimonios «figura la tercera cara de la luxuria». Lo mismo sucede en la rúbrica que aparece antes de la estrofa CI, en la que Sa1 y toda esta rama textual leen «Responde la razon a la yra», frente a lo que vemos en la mayoría de los testimonios «La razon contra la yra»; y también antes de la copla LXVIII, donde se ve «prosigue» («prosigue mas» en el caso de Sa1) en toda la rama textual (excepto en 00*MP), frente a la ausencia de titulillo en la mayoría de los testimonios. Con respecto a PN13, vemos que presenta el mismo titulillo que todo este conjunto (excepto 00*MP) antes de la estrofa LXVII donde leemos «prosigue», frente a la mayoría de los testimonios que presentan «continua» o no presentan ninguna rúbrica interestrófica. Por otra parte, PN13 y NH2 no presentan ninguna rúbrica antes de la copla LXIX, al igual que 00*MP, a diferencia de lo que ocurre con la mayoría de los testimonios que presentan «Responde la razon a la quarta causa» o bien «prosigue». Por su parte, ME1 presenta la misma rúbrica interestrófica que 83*IM «continua», frente a la ausencia de titulillo o a la presencia de la lección «prosigue», que puede leerse en la mayoría de los testimonios.
Centrándonos ya en lecciones que no pertenecen a las rúbricas interestróficas, mencionaremos varios casos también de limitado valor ecdótico, pero interesantes para mostrar posibles contaminaciones, como lo que sucede en el v. 385, donde vemos que NH2 comparte con EM6, 92*VC, 95*VC y 00*MP la lección «quanto tu mas ensalçado», frente a lo que observamos en la mayoría de los testimonios «quando tu mas ensalçado». También podríamos hablar del v. 480, en el que PN5, SV2, MN6 y Sa1 comparten la lección «muchas vezes del avieso» (SV2 presenta “a las” en vez de “muchas”) con casi todos los testimonios de esta rama textual de la que hablamos (a excepción de 83*IM), frente a la mayoría de los testimonios que recogen la lección «muchas vezes al avieso». En lo referente al v. 218, observamos que HH1 y Sa1 muestran la misma lección -«con esfuerço mas se esmera»- que todos los testimonios de esta rama textual concreta, sin embargo, la mayoría de los testimonios que recogen las Coplas ofrece la variante «en esfuerço mas se esmera»; en el v. 459, comprobamos que MM1 y ME1 muestran la misma lección que todos los testimonios de esta rama textual concreta, a saber, «de la sobervia encubierta», frente a lo que vemos en la mayoría de los testimonios «de la soberbia cubierta». También en el v. 556 vemos de nuevo a ME1 que comparte una lección exclusiva con esta rama textual, pues presenta «la tu dadiva se viçia», frente al resto de testimonios, donde leemos «ya tu dadiva se viçia».
Como conclusión, tras todo lo expuesto, podemos afirmar que parece claro que estamos ante una rama textual compacta con más de 20 errores conjuntivos, que implica (creemos que por la tipología de muchos de ellos) que todos los testimonios debieron seguir un antígrafo común hoy perdido que los separa del resto de ramas de las Coplas, por lo que podemos hablar de una rama textual exclusiva derivada del subarquetipo η. También parece, como ya ha señalado la crítica, que los dos manuscritos de esta tradición casi podrían ser considerados codex descriptus de los incunables (83*IM y 95VC), aunque EM6 ofrece algunas lecciones distintas a 83*IM, como hemos visto (algo similar a lo observado con 91*IM, que también copia casi exactamente a 83*IM).
Por otra parte, creemos haber demostrado que hay dos subgrupos diferentes, ya señalados, uno de los cuales se habría visto muy influido por el incunable 86*RL.
Finalmente, hay diferentes testimonios de otras ramas de las Coplas que han influido en los incunables de esta rama textual, destacando 86*RL, ya mencionado, SA1 (sin duda, una de las fuentes del subarquetipo η, aunque hay errores separativos, como el reseñado en el v. 696 que demuestran que no fue el único), NH2, PN13 y ME1.

