6.- Esta edición
Nuestra edición parte del cotejo de todos los testimonios de los que hemos hablado en los apartados anteriores. Ya hemos visto que básicamente hay dos grandes ramas textuales y que, por desgracia, hay muestras de contaminación en ambas, por lo que no se puede hablar de un testimonio que pueda resultar mejor que otro de un modo incuestionable. Aclarado esto, usamos como texto base MP3 porque, a pesar de contener errores manifiestos, al estar en una zona alta del stemma y ser de los más cercanos cronológicamente al original, se advierten menos muestras de contaminación. Además, ha sido el texto base usado para ediciones actuales de las Coplas (Rivera, 1982; Pérez Priego, 1989). No obstante, nos alejaremos de él siempre que sea necesario, para lo cual nos fijaremos en otros testimonios situados también en la zona alta del stemma: nos referimos a LB2 y PN13 como representantes de la tradición β y de sus dos grandes subarquetipos, por una parte, y a SA1 y BU2, por otra parte, como representantes de la tradición α.
Cuando ambas tradiciones entran en conflicto, sin que haya evidentes razones métricas o semánticas para elegir una de las lecciones, sólo podemos recurrir, en palabras de Pérez Priego (2017: 105) a la conjetura, a los dictados del usus scribendi del autor o al propio iudicium del editor. Del mismo modo, recordamos las palabras del mismo autor (Pérez Priego, 2018: 193) recordando que el método mecánico de selección de variantes no es aplicable en el caso de una tradición fuertemente contaminada, por lo que propone recurrir al usus scribendi, a la lectio dificilior o al análisis estadístico de las variantes.
Por supuesto, recogeremos en las notas pertinentes las lecciones y las variantes que pueden resultar más problemáticas y significativas, justificando la elección que como editores críticos hemos tomado. El resto, excepto las variantes gráficas y las que no aportan un valor para la filiación de los textos o para explicar algún aspecto importante de cualquier testimonio, se recogen en el aparato crítico.
Seguimos la grafía de MP3 en líneas generales, corrigiendo las erratas evidentes y usando las lecciones de otros testimonios siempre que sea pertinente, recogiendo en notas estas intervenciones, cuando sea necesario. Por supuesto, como es habitual (De nigris, 1994: LXXXVIII; Pérez Priego, 1989: XXXVIII), realizamos modificaciones mínimas de transcripción: a) se elimina la alternancia gráfica entre u/v, i/j/y, -t/-d; b) se restablece la m delante de labial; c) se reduce a r la rr de inicio de palabra; d) se resuelven las abreviaturas y se moderniza el uso de las mayúsculas, la acentuación y la puntuación.
Al tratarse de una edición digital, será posible contrastar el texto crítico con casi todos los testimonios utilizados (excepto en aquellos casos en los que no contamos con una versión digital pública o con el permiso de las instituciones que custodian algunos manuscritos o incunables).
COPLAS DE LOS PECADOS MORTALES[1]
Argumento breve de toda la obra e invocaçión católica[2]
I
Canta tú, cristiana musa,
la más que çevil batalla[3]
que entre Voluntad se falla
y Razón que nos acusa[4];
tú, graçia de Dios infusa, 5
recuenta de tal victoria
quién deve levar la gloria,
pues el campo no se escusa.
Despide las musas gentiles, pues ha invocado la cristiana[5]
II
Fuid o callad, serenas,
que en la mi edad pasada 10
tal dulçura empoçoñada
derramastes por mis venas;
mis entrañas que eran llenas
de perverso fundamiento,
quiera el divinal aliento 15
de malas fazer ya buenas.
Proemiza e, por los indiçios de la muerte, dispone la correpçión de la vida[6]
III
Que tardáis demasïado[7],
venid, lisonjeras canas,
tirad presunçiones vanas
al tiempo tan mal gastado; 20
faga mi nuevo cuydado
a mí, que bivo, entender,
inçierto del bien fazer
y del mal çertificado.
Compara e aplica[8]
IV
Como casa envegeçida 25
cuyo çimiento se acuesta,
que amenaza y amonesta
con señales su caída,
si así la nuestra vida
es continuo amenazada, 30
¿por qué será salteada
de muerte tan comedida[9]?
V[10]
Estas canas que me niegas,
estas rugas sin virtud,
el mal que con la salud 35
a menudo ha grandes bregas;
las vistas turbias e çiegas,
descarnadas[11] las enzías,
joyas son que nos enbías
tú, muerte, quando te llegas. 40
VI
De la muerte advenidera[12]
la vida pasada es parte,
es pasado por esta arte
lo que por venir se espera;
¿quién non muere antes que muera? 45
Ca la muerte no es morir,
pues consiste en el bevir,
mas es fin de la carrera.
Castiga el tiempo mal gastado[13]
VII
Non se gaste más pavilo
en saber quién fue Pegaso, 50
las dos cumbres de Pernaso,
los siete braços de Nilo,
pues nos llegamos al filo
y sabemos que de nos
juzgando resçibe Dios 55
más la obra quel estilo.
VIII[14]
De fuerte alabo a Tideo,
a Lucreçia de muy casta,
a los bivos no me basta,
que a los muertos lisongeo; 60
digo males de Tereo,
a Egisto reprehendo,
mis grandes viçios defiendo
y los agenos afeo.
IX
A Dido con otras gentes 65
infamo muchas vegadas;
loo mal en las pasadas[15]
por que yerren las presentes;
tiro los inconvinientes
con enxemplos de maldades; 70
las onestas voluntades
de sanas fago dolientes.
Arguye de dos semejanças[16]
X
Al que sigue su minero[17]
amarillo faze el oro,
y temblador el thesoro 75
del azogue al del venero;
pues si del bien verdadero
tenemos alguna brizna,
fuyamos lo que nos tizna
como la fragua al ferrero. 80
XI
De dulçe razón cubierta[18]
çese nuestra fabla falsa,
que es así como la salsa
quel apetito despierta;
luxuria no nos convierta 85
en bestial inclinaçión,
lo que guía el afeçión
las menos vezes açierta.
Redarguye las poesías
XII
Aunque muestre ingratitud
a las dulçes poesías, 90
las sus tales niñerías
vayan con la joventud;
remedio de tal salud
enconada por el viçio
es darnos en sacrifiçio 95
nos mesmos a la virtud.
XIII[19]
Mas por eso no se entienda
que no quiero ser vezino
de las que al santo camino
nos guían por justa[20] senda; 100
cúmplenos en tal fazienda
usar de sabia cautela:
a unas dar del espuela,
a otras tener la rienda.
XIV
Usemos de los poemas 105
tomando dellos lo bueno,
mas fuyan de nuestro seno
las sus fabulosas temas;
sus ficçiones y problemas
desechemos como espinas, 110
por aver las cosas dinas
rompamos todas sus nemas[21].
Comparaçión de la vieja ley[22]
XV
Primero seyendo cortadas
las uñas e los cabellos,
podían casar entrellos 115
sus cativas aforradas
los judíos y, limpiadas,
fazerlas isrraelitas
puras, limpias y benditas,
a la su ley consagradas. 120
Aplicaçión a la poesía[23]
XVI
Del esclava poesía
lo superfluo así tirado,
lo dañoso desechado,
seguiré su compañía,
a la cathólica vía 125
reduziéndola por modo
que valga más que su todo
la parte que fago mía.
XVII
Pero con sermón honesto[24]
quiere la pura intençión 130
el que mira al coraçón
y no juzga por el gesto;
si verdad es todo esto,
en ello parando mientes,
dexemos los inçidentes, 135
bolvamos a lo propuesto.
Despedido del prohemio, da forma a la obra[25]
XVIII
A qualquier viçio que incline
la Voluntad y lo siga,
la Razón lo contradiga,
la Prudençia determine; 140
pues de aquí se vos asigne
por vüestro juez Prudençia,
porque por la su sentençia
nuestra vida se encamine.
Figura el autor la forma de la Voluntad[26]
XIX
Con muy diforme figura 145
la Voluntad aparesçe,
a desora mengua y cresçe
la su forma y estatura;
penetra con catadura
de siete caras y bocas, 150
todas feas, si no en pocas,
desonesta fermosura.
Figura la primera cara de la Sobervia
XX
Muy altiva y desdeñosa
vi la su primera cara,
inflada[27], turbia, non clara, 155
sin causa siempre sañosa;
oras triste, oras pomposa[28]
con turbio gesto mostrando,
a las vezes declarando
potestad presumptuosa. 160
Figura la segunda cara del Avariçia
XXI
Sotil y magra, fambrienta[29],
mostró la cara segunda,
menguada de quanto abunda,
de bien agena sedienta;
espía sotil, esenta 165
de la ganancia escondida,
lo que a otros da la vida
a esta sola atormenta.
Figura la terçera cara de la Luxuria
XXII
Mostró la cara siguiente
pintada de fermosura, 170
de empoçoñada pintura[30]
como cuero de serpiente;
de fuera toda la frente
inflamada como fuego,
los ojos en mal sosiego, 175
la boca por consiguiente.
Figura la quarta cara de la Ira
XXIII
Con los dientes regañados
demostró su quarto gesto,
a todo daño dispuesto,
sus sentidos alterados; 180
los sus ojos derramados
procurando la vengança,
desechada la temprança
y sus actos olvidados[31].
Figura la quinta cara de la gula
XXIV
Con goloso paladar 185
y los carrillos rellenos,
nunca se nos quiso menos
la quinta cara mostrar;
desque la vi deleitar
en el apetito puro, 190
aunque quisiera, Epicuro
non lo pudiera olvidar.
Figura la sesta cara de la Enbidia
XXV
Muerta con ajena vida
la sesta cara matiza
de color de la çeniza, 195
traspasada y carcomida;
de sus ojos combatida,
de bien ajeno, doliente,
y mal de buen açidente,
sana y de dentro podrida. 200
Figura la sétima e postrimera cara de la Pereza[32]
XXVI
Soñolienta y desgreñada
vi su cara postrimera,
nigligente, mal granjera,
no bruñida ni afeitada;
diforme, muy mal tratada, 205
fecha a sí mesma enojosa,
buscando la vida oçiosa
sin trabajos trabajada.
Admiraçión del autor
XXVII[33]
Turbado de la figura
de tan diforme chimera[34], 210
en mí non tovo mesura
la firmeza que quisiera;
alteróme de manera
la su diforme visión
que mi gran alteraçión, 215
qualquiera la conoçiera[35].
Comparaçión
XXVIII
Como el bando quebrantado
con esfuerço más se esmera
quando asoma la bandera
del socorro deseado, 220
assí fui yo consolado[36]
quando vi muy de rendón
las señas de la Razón
asomar por el collado.
Comparaçión
XXIX[37]
Como el sol claro relumbra 225
quando las nubes desecha,
atal la Razón acumbra
contra nos a man derecha;
Voluntad luego se estrecha,
vista la su fortaleza, 230
ca do mengua la firmeza,
temor cresçe la sospecha.
XXX
Fizo tal alteraçión
con los sus falsos visajes,
qual fazen los personajes 235
quando les falleçe el son;
la su medrosa entençión
por sus caras destribuye,
quanto más ella refuye
más se açerca la Razón. 240
Declara más la propiedad de la Razón
XXXI[38]
La su relumbrante cara
y su gesto cristalino
reparten[39] lumbre muy clara
por todo el aire vezino;
tanto que pierde su tino 245
la Voluntad, y lo quiebra,
como quien de la tiniebra
a nueva lumbre se vino.
XXXII[40]
La Razón, desque llegada,
remirando las fechuras 250
de aquellas siete figuras
fue mucho maravillada;
y como viese indignada
la Sobervia en presumir,
començóle de dezir 255
con fabla muy sosegada[41]:
Fabla la Razón contra la Sobervia
XXXIII
¡O mayor mal de los males!
¡O enferma humanidad!
¡O humana enfermedad,
yerro común de mortales! 260
Sobervia que sobresales
con tu presunçión altiva
y vanagloria cativa,
dañas mucho y poco vales.
Continúa la fabla
XXXIV
Sobervia, ¿por quál razón 265
detienes a los humanos
con tus apetitos vanos
en tu loca alteraçión?
Guíaslos a perdiçión
por tus caminos aviesos, 270
pues para tantos eçesos[42]
¿quién te da la sujebçión?
Responde la Sobervia señalando cinco causas donde ella naçe
XXXV
El saber me da inflación,
la belleza, esquividad;
la riqueza, altividad; 275
el linaje, presunción;[43]
pobreza[44], con religión
tocada de gloria vana,
me faze mostrar sin gana
gran desdén al afeçión[45]. 280
Responde la Razón a la primera causa del saber
XXXVI
A gran locura te cuento
si por ser tú gran letrado
as de andar todo finchado
como odre lleno de viento;
sea el tu fundamiento 285
en saberte moderar,
que el saber no ha de tirar,
mas poner muy mejor tiento.
Continúa
XXXVII
Antes el tal desvarío
del saber es muy ajeno, 290
ca por mostrarte más lleno
te juzgan por más vazío;
pues si sabes, doma el brío
por que con tu saber quepas;
si non sabes, porque sepas 295
templar caliente con frío.
Responde la Razón a la segunda causa
XXXVIII
Dizes que belleza pueda
dar de ti desdén atal,
si piensas que eres mortal,
desfarás luego la rueda; 300
Providençia nunca queda,
ca nos fizo de terruño,
tal que nos funde y da cuño
de nuevo como a moneda.
Continúa
XXXIX
Lo subjeto a corrupçión[46] 305
y a casos de fortuna
deve ser, sin duda alguna,
muy quito de presunçión;
pues la fermosa façión
que por ti tan presto pasa, 310
nunca tú de su vil masa
te fagas mucha mençión.
XL
Breve don es fermosura
por poco tiempo prestado,
en momento arrebatado 315
se fuye toda figura;
non es ora tan segura
nin día tan sin enojo
que non robe algún despojo
de la fermosa fechura. 320
XLI
Fue tu forma condenada
por quitar tu presumir,
do[47] la ora por venir
es peor que la pasada;
fázete graçia[48] callada 325
la mala como la buena,
por trabajo ni por pena
non se te descuenta nada.
Responde la Razón a la terçera causa de las riquezas
XLII
Si dizes que eres altivo
porque en riquezas abundas, 330
dígote que tú te fundas
sobre caso muy cativo;
consintiéssese el motivo
que altivo te fiziesen,
si en este mundo pudiesen 335
por siempre fazerte bivo.
Continúa
XLIII
¿Bienes pueden ser llamados
los que come la carcoma
o los que la muerte toma
todos por descaminados? 340
Los bienes muy acabados
de su dueño no los parte
la muerte, por ser con arte
de virtudes abraçados.
Continúa más
XLIV
Antes digo que se deven[49] 345
llamar obras[50] mucho vanas,
ocupaçiones umanas
que toda cobdiçia mueven;
¿pues por quál razón se atreven
a dañar tu voluntad 350
con su loca altividad
por do todos te reprueven?
Responde la Razón a la cuarta causa del linaje
XLV
Dizes que eres generoso,
que no te falta costado,
y que faze en el estado 355
ser altivo y desdeñoso;
si tú fueses virtuoso
y de noble fidalguía,
tu fundamento sería
mansedumbre con reposo. 360
Continúa
XLVI
De muy gran tiniebra ofusca
las leyes de gentileza,
quien no faze la nobleza
y en sus pasados la busca;
quien de sangre muy corrusca 365
se socorre[51] y faze falla,
como quien uva non falla,
anda cogiendo rebusca.
Continúa más
XLVII
¿Quieres saber el provecho
que de nobleza se siga?[52] 370
Es contrato[53] que te obliga
a ser bueno de derecho;
si no responde tu fecho,
nin tus fechos[54] tú non domas,
lo que tú por onra tomas 375
se convierte en tu despecho.
Prosigue más
XLVIII
Ca non solamente basta
que vengas de noble gente;
la bondad de la simiente
tu sobervia te la gasta; 380
e la virtud se contrasta
que por el linaje cobras,
si non responden tus obras
a la tu tan buena[55] casta.
XLIX
Quando tú más ensalçado 385
te fallares, si te catas[56],
quanto más llano te tratas,
tanto más eres amado[57];
porque así en grand estado
umildad da fermosura, 390
como la gentil llanura
en la cumbre del collado.
Determina e prueva por comparaçión
L
Sobervia cae sin mina,
los mansos tienen la cumbre,
derriba la mansedumbre 395
lo que la Sobervia empina;
el umilde que se inclina
es planta que se traspone,
quanto más fondo se pone
tanto cresçe más aína. 400
Responde la Razón a la quinta causa de la religión presuntuosa
LI
Dizes que de religioso
te fuelgas con vanagloria,
y publicas gran estoria
del tu bevir virtuoso;
desdeñas lo criminoso, 405
lo mundano menospreçias
y solamente te preçias
de ser santo desdeñoso.
Prosigue
LII
No quieras más estender[58]
ya esto dentro en tu seno, 410
querrías ser visto bueno
non curando de lo ser;
y aunque quieras bien fazer,
por buenas obras que fagas,
todas ellas las estragas 415
con el tu ensoberveçer.
Prosigue más
LIII
Que las malas obras crezcan
qualquier pecado lo faze,
mas a la Sobervia plaze
que las bien fechas perezcan; 420
pues conviene que padezcan
si vanagloria quisieron,
que lo que aquí mereçieron
acullá non lo merezcan.
LIV
¡O vil triste Ipocresía! 425
¡O doble cara dañosa,
red de sombra religiosa,
encubierta truhanía![59]
Del ipócrita diría
ser momo de falsa cara, 430
que la encubre y la declara
so simple filosomía.
LV[60]
Deste tal se me figura
lo que del ético siento,
quando avría buena cura 435
ha del mal conosçimiento;
pues finge[61] por fundamento
no querer nada no dalle,
su remedio era curalle
con su mismo regimiento. 440
LVI
¡O cautela singular,
buscada por nuevos modos!
Por fazer engaño a todos
tú te dexas engañar;
ayunas por no ayunar, 445
por sobir alto te omillas;
no pidiendo grandes sillas
las demanda tu callar.
LVII
Aunque con la catadura
mansa tú me contradizes, 450
de falso buey de perdices
has ipócrita figura,
pues tu piel e cobertura
y çençerro simulado,
al punto de aver caçado 455
se convierte en su natura.
LVIII
¿Quál gloria vana más çierta
que la que cobra costumbre[62]
de la Sobervia cubierta
so velo de mansedumbre? 460
Quien finge[63] la servidumbre
de soberviosa umildad
no busca la claridad[64],
mas quiere fuscar[65] la lumbre.
Fabla la Razón contra la Avariçia
LIX
Avaro, que non sosiegas 465
buscando sotiles modos,
lo que tú robas de todos,
dime: ¿para quién lo allegas?
Tus riquezas tanto çiegas,
allegadas por mal arte, 470
¿a quién pueden fazer parte,
pues a ti mesmo las niegas?
Responde el Avariçia señalando cinco fines por que allega.
LX
Claramente te confieso
que allego toda vez,
y por ser en mi vejez[66] 475
lo guardo[67] mejor por eso;
ca este mundo travieso
por quien non se faze cura
buelve su buena ventura
muchas vezes al avieso[68]. 480
LXI
Y aun allego porque só
por lo que tengo preçiado;
allego por ser vengado
de los que mal quiero yo;
allego porque do estó 485
soy franco quando conviene,
ca si sé que bien me viene,
algunas vegadas dó.
Responde la Razón al primer fin de la vejez.
LXII
Locura grande sin falla
si navegases sería[69] 490
creçer en la vitualla
falleçiéndote la vía;
pues si de esta razón mía
reçibes clara noticia,
¿cómo creçes la cobdiçia 495
en la tu postremería?
Responde la Razón al segundo fin
LXIII
Allegas tú porque temes
las vueltas del mundo çiego,
queriendo fuir su fuego
te lanças donde te quemes; 500
non aprietan muchos xemes
lo que la cobdiçia abarca,
con mucho lastre tu barca[70]
çïará quando la remes.
Prosigue
LXIV
Muchos fechos faze buenos 505
la fortuna quando aplaza;
a lo más, más amenaza,
es flaca contra lo menos;
tú que de bienes agenos
por no temerla te çercas[71], 510
por fuirla te le açercas
do más te lança sus truenos.
Prosigue más
LXV
Seguras del su combate
son las casas pobrezillas,
los palaçios y las sillas 515
de los ricos más abate;
pónelos en tal debate[72]
que non conoçen sosiego,
y quien tiene mejor juego
reçibe muy mayor mate. 520
Responde la Razón al terçero fin, que dixo que allegava porque era preçiado por lo que tenía.
LXVI[73]
Porque tienes con afán,
eres preçiado, me rezas;
son preçiadas tus riquezas
que de ti non curarán,
por ellas todos lo han 525
y la muerte te rodean;
por ellas te la desean
y a las vezes te la dan.
Continúa
LXVII
Y porque tan inhumanos
tus fechos sienten con ellas, 530
todos dan de ti querellas,
así fijos como hermanos;
y tus parientes çercanos
desean de buena guerra
tener a ti so la tierra 535
y a lo tuyo entre sus manos.
LXVIII
¿Qué farán tus enemigos
que amigos con tus bienes
nin los fazes, nin los tienes,
moços, viejos nin antiguos? 540
Pero dexas por castigos[74]
de ti muy viles indiçios,
dexas más de los tus viçios
muchos pobres por testigos.
Responde la Razón a la quarta causa
LXIX
Cobdiçias mucho tener 545
por te vengar a la luenga;
mucho más presto se venga
quien no tiene qué perder;
antes tu cativo aver
te faze puro cobarde, 550
y lo que non fazes tarde
no estuviera por fazer.
Responde la Razón a la quinta causa
LXX
Con franqueza subretiçia
no nos ciegues, avariento,
ca si das veinte por çiento 555
ya tu dádiva se viçia;
y encubres con maliçia
de usurera[75] sotileza
so espeçie de largueza
la tu crüel avariçia. 560
Continúa
LXXI
Ca franqueza, aunque quisiese,
aquella llamar no puedo,
que te faze dar el miedo
o prestar el interese;
nin obra que se fiziese 565
por lisonja o vanagloria
te sería meritoria
do caridad falleçiese.
Continúa
LXXII[76]
Tomas de franco figura,
pero la forma non has, 570
pues alquilas lo que das
por volverlo con usura;
ca la dádiva muy pura
con su graçia te aperçibe,
solo a pro del que reçibe, 575
del tuyo no dando cura[77].
Continúa más e concluye
LXXIII
En verte dar sin aprieto
las cosas que tanto amas,
muchos piensan que derramas,
y tú siembras de secreto; 580
pareçe blanco lo prieto
con la color de maliçia,
mas largueza y avaricia
no caben en un sujeto.
Dize más la Razón contra la Avariçia
LXXIV
Cada poeta en su foja 585
te dio forma de quien roba,
uno d´arpía, otro de loba;
tanto tu bevir enoja
y de virtud se despoja,
que de ti, triste mendiga, 590
conviene también que diga
aquello que se me antoja[78].
LXXV
Cocatriz es sola una
animalia,[79] que te toca
en tener grande la boca 595
y salida no ninguna;
yo por la vista de alguna
me fundo por espirençia,
e digo que es la dolençia[80]
tuya y la de esta comuna. 600
La Razón consejando cómo deve el que
reçibe ser gradeçido.
LXXVI
Quien bien juega a la pelota
jamás bote le embaraça,
antes mejor la rechaça
que el que juega ge la bota;
reçibe de aquesto nota[81] 605
si bienes has reçebido,
ca por el desagradesçido
el grato a vezes escota.
LXXVII
Digo porque si oviste
graçiosos algunos bienes, 610
rechaçes de los que tienes
muy mejor que reçebiste;
si dizes que bives triste
por no poderlo fazer,
digo que no puede ser 615
si virtud en ti consiste.
LXXVIII
Ca si te fue denegada
por pobreza facultad,
no niegues tu voluntad
que es por fecho reputada; 620
presenta por obligada[82]
la tu intençión pareja;
solo el ánimo apareja
a quien no se esconde nada.
La Razón contra la Luxuria
LXXIX
¡O Luxuria, vil foguera, 625
de sufre mucho fedionda,
en todo tiempo cachonda
sin razón e sin manera!
¡Enemiga lastimera
de la santa castidad, 630
ofensa de onestidad
y de viçios heredera!
LXXX[83]
¡O largo repentimiento,
triste fin, breve deleite,
fealdad, fondón de afeite, 635
pungitivo pensamiento,
abiltado vençimiento,
abto diforme, escondido,
do el vençedor es vençido
y el cobrar es perdimiento! 640
LXXXI
Posponen con tu dolençia
los reyes su majestad,
los grandes su dignidad
y los sabios su çïençia;
tira la tu pestilençia 645
virtud a toda persona,
a las vírgenes corona
y a las castas continençia.
LXXXII
Tú te bruñes y te aluzias,
tú fazes con los tus males[84] 650
que las manos mucho suzias
traten limpios corporales;
muchos lechos maritales
de agenas pisadas fuellas
y siembras grandes querellas 655
en debdos tan principales.
LXXXIII
Das a las gentes ultrajes,
de muerte non las[85] reservas,
tú fallas las tristes yervas,
tú los crüeles potajes; 660
por ti los limpios linajes
son bastardos y no puros,
de claros fechos escuros[86]
y de varones salvajes.
LXXXIV[87]
Tú fazes fijos mezquinos 665
de ajena casa herederos,
pones los adulterinos
en lugar de verdaderos;
fazes con tus viles fueros
que por culpa de las madres 670
muchos fijos a sus padres
saluden por estranjeros.
LXXXV
La fuerça tú la destruyes,
los días tú los acortas,
quanto más tú te deportas, 675
tanto más tu vida fuyes;
los sentidos diminuyes
e los ingenios ofuscas,
la beldad que tanto buscas
con tu causa la refuyes. 680
LXXXVI
¿Qué diré de tus maldades,
sino que por ti perdidos
son reinos[88] y destruidos,
sumidas grandes çiudades[89],
desfechas comunidades, 685
el viçio fecho costumbre
y dadas en servidumbre
muchas francas[90] libertades?
Responde la Luxuria contra la Razón
LXXXVII[91]
Con tus modos contrafechos
no me des tanto baldón; 690
pues que te llamas Razón,
ten por medio los derechos;
fallarás en los mis fechos,
si parar quisieres mientes,
por pocos inconvinientes 695
causados, grandes[92] provechos.
LXXXVIII
Como toda crïatura[93]
de muerte tome siniestro,
aquel buen Dios y maestro
proveyó[94], por tal figura, 700
que los daños que natura
de la tal muerte tomase
Luxuria los reparase
con nueva progenitura.
LXXXIX
Quando todo lo dispuso 705
sin aver mengua nin sobra,
gran deleite en la tal obra
a todo linaje puso;
porque por plazer del uso
de la tal generaçión, 710
durase la suçesión
desde arriba fasta ayuso.
XC
Por mi causa generante
y permisión divinal,
todo linaje mortal 715
dura en su semejante[95];
muere lo vivificante,
la su materia no más,
dexando su fin atrás,
toma comienço adelante. 720
XCI
Por mí sola se repara
quanto destruye dolençia,
mar y fierro y pestilencia[96],
y de aquí quanto desvara[97];
por mí la vida muy cara 725
reçibe forma en que dura,
y por mí toda fechura
al su Fazedor declara.
XCII
No fagas mis fechos llenos
de daños tan criminosos; 730
si son algunos dañosos,
otros muchos fago buenos;
coteja con los agenos
mi pecado y fallarás[98]
quanto es en fama[99] más 735
tanto ser[100] en culpa menos.
XCIII
De cara tan dañadora
la Razón ya despedida,
fatigada y perseguida[101],
mas al cabo vençedora; 740
bolviendo como señora
el su gesto y continençia,
la Ira sin reverençia
le sobresale a desora.
Fabla la Ira contra la Razón
XCIV
No fagas, dize, tardança, 745
tú, Razón, nin grande arenga,
ca no quiere fabla luenga
nin dilaçión la vengança;
ni disimula esperança
la injuria o vituperio,[102] 750
esecuçión es misterio
que sin obra no se alcança.
Continúa la Ira sus propiedades
XCV
Ni espero yo asonadas
de muy dorados paveses,
ni gramponados[103] arneses, 755
ni crestas mucho pintadas[104],
bicoquetes[105] ni çeladas
con timbles e mil empachos,
e muy luzibles penachos[106]
en cabeças engalladas. 760
Continúa
XCVI[107]
Ni me fago yo memoria
de quanto supo fallar[108]
el antigua vanagloria
y la nueva acreçentar;
pues que para me vengar 765
de los ultrajes humanos,
solo coraçón y manos
me conviene demostrar.
Continúa
XCVII
Nin atiendo la liçençia
del ronco son de la trompa, 770
o la batalla que rompa
porque indigne mi paçiençia;
nin guardo la diferençia
del sol partido por medio,
nin sufro darme remedio[109] 775
de tregua nin convenençia.
XCVIII
Irada siendo[110] mi mano,
tan fuertes armas se falla
como las faze Misalla[111]
o las fiziera Vulcano; 780
al açidente çercano
de la mi ira sañosa,
armas le son toda cosa
que puede fallar a mano.
Concluye
XCIX
Déxanos pues tú, Razón, 785
que segund tu ordenança,
nin mi ira avrá vengança
nin mi mal satisfaçión;
nin la honra del varón
por razón se satisfaze 790
si emienda non se faze
del reçebido baldón.
Prosigue el estoria
C
Con paçiençia muy prudente
la Razón se refrenó
fasta que Ira gastó 795
su palabra y açidente;
apartado de presente
aquel su sañoso[112] fuego,
la Razón comiença luego
a dezir muy mansamente: 800
La Razón contra la Ira
CI
¡O quán mucho la temprança
que te falleçe, te daña!
Teniendo de otro la saña
tomas de ti la vengança,
no riges por ordenança 805
los actos locos que fazes,
a quien te mira desplazes
y aplazes a quien te alança[113].
CII
Tanto que irada duras
eres tú locura breve[114], 810
es tu seso mucho lieve
son diformes tus figuras;
para ver que son locuras
los tus súbitos[115] denuedos,
nunca están tus miembros quedos 815
nin tus façiones seguras.
CIII[116]
Dexa, Ira, los jüezes,
dexa los reyes estar,
dexa los que tienen vezes
de regir y de mandar; 820
no los quieras alterar,
ca el justo coraçón
afeçiones y pasión
todo deve desechar.
CIV[117]
Aquella ira se aprueva 825
que inçita el coraçón,
no que lo lançe, mas mueva
a madura execuçión;
entiéndase[118] esta razón
en castigo o regimiento, 830
que en lo otro yo non siento
bien de su alteraçión.
CV
Quanto más deves dexar
los que religión acatan,
o los que sirven o tratan[119] 835
el misterio del altar;
quiere Dïos familiar
apurado en toda cosa,
pues en çelda religiosa
paçiençia deve morar. 840
CVI
Açeptable sacrifiçio
no es con ira reçebido;
el que pide no es oído
ni mirado su serviçio.
Si Dios tiene justo ofiçio, 845
¿cómo puede la persona
que su ira non perdona
ser perdonado su viçio?

