5.1.- Rama α.

En esta rama incluiríamos a dos manuscritos, a saber: SA1 y BU2. En ella, ambos testimonios presentan muestras de regularización métrica en varias estrofas (III -v. 17 y 18-, V -v. 33 y 34-, X -v. 73 y 74- y XI -v.81 y 82-) que parecen encajar con el usus scribendi de Mena ((vid. n. 4 del capítulo “Importancia de la métrica”), lo que nos ha llevado a pensar en una mayor cercanía con respecto al original en este sentido:

                        SA1 y BU2                                         RESTO DE TESTIMONIOS

v.17      que/ya tardays demasiado                              venid lisongeras canas
v.18      venid lisonjeras canas                                    que tardais demasiado

v.33      de la muerte advenidera                                 la vida pasada es parte
v.34      la vida pasada es parte                                   de la muerte advenidera

v.73      al que sigue su mynero                                  amarillo faze el oro
v.74      amarillo faze el oro                                        al que sigue su minero

v.81      de dulce rrazon cubierta                                 çese nuestra fabla falsa
v.82      çese nuestra fabla falsa                                  de dulce razon cubierta

Además de estas lecciones privativas, se advierten otras exclusivas de estos dos manuscritos, como la rúbrica intertextual que precede a la estrofa VII «retrata las obras vanas fasta aquí fechas (por el)» (vid. n. crítica 13), frente a la mayoría de los testimonios, donde vemos «castiga el tiempo tan mal gastado», «continua» o la ausencia de titulillo, algo muy llamativo, pero mucho menos valioso desde el punto de vista ecdótico, aunque sirve para mostrar la vinculación entre ambos testimonios. También con un valor ecdótico limitado parece la lección de ambos testimonios en el v. 599 «y digo q´es tu dolençia», que podría ser un error conjuntivo (o una variante adiáfora) frente a la mayoría de los testimonios, que ofrecen la lección «e digo qu´es la dolençia» (vid. n. crítica 80).

Por otra parte, hay lecciones que SA1 y BU2 comparten con otros testimonios, pero cuyo origen debió de estar en uno de los dos manuscritos que nos ocupa o, más probablemente, en el modelo común a ambos. Es el caso del v. 757, donde los dos manuscritos leen «capacetes ni çeladas», al igual que todos los incunables (excepto 86*RL), EM6 y ML1, frente al resto de testimonios que ofrecen «bicoquetes ni çeladas» o bien «bicoquines ni çeladas» (vid. n. crítica 105). Puesto que tanto EM6 como ML1 son copias de incunables que serán considerados prácticamente como codices descripti (sobre todo, ML1, aunque el caso de EM6 es más discutible, y con escaso valor ecdótico para las Coplas, por tanto) y puesto que todos los incunables afectados son muy posteriores a SA1 y a BU2, parece muy probable que el antígrafo de los diferentes incunables tuviera como uno de sus modelos a un manuscrito de esta tradición en lo referente a esta lección, la cual habría pasado después al resto de incunables[1]. Algo similar podríamos decir al hablar del v. 736, donde SA1 y BU2 (al igual que el grupo de incunables -o copias de estos- ya indicados y ME1) ofrecen la lección «tanto es en culpa menos», frente a lo que vemos en la mayoría de los testimonios «tanto ser en culpa menos» (vid. n. crítica 100), aunque en esta ocasión no es fácil discernir entre error o variante adiáfora. De cualquier modo, todo parece indicar que ME1 fue posterior o coetáneo a los dos manuscritos de los que hablamos, por lo que esta lección debió provenir de uno de ellos o del antígrafo de ambos, que tanto el copista de ME1 como el encargado de preparar la edición del antígrafo de los diferentes incunables debieron seguir, al menos, en algunos pasajes concretos. Aunque no creemos que el cambio de “ser” por “es” se haya producido de forma independiente en distintos testimonios, esa opción no es absolutamente imposible.  

En definitiva, todas las lecciones mostradas (tanto los errores como las variantes adiáforas) parecen determinar que los dos manuscritos que nos ocupan pertenecen a una misma rama textual de las Coplas. La misma, además, parecería estar relacionada con el subarquetipo γ de la rama β[2],  aunque en lo referente al orden de las estrofas V y VI, creemos que ambas ramas conservaron la lección procedente del original, lo que no implicaría contaminaciones en este sentido. También parecería estar relacionada con el subarquetipo δ[3] de esa misma rama textual, pero nuevamente pensamos que, en lo que respecta a la lección “truhanía”, tanto δ como α conservaron la lección original de Mena, por lo que tampoco habría contaminaciones entre estas ramas textuales en dicha lección.

Por otra parte, las numerosas lecciones que separan a SA1 de BU2 (algunas tan llamativas y ecdóticamente valiosas como las del v. 38 - “desferradas”[4] frente a “descarnadas”-, el v. 554 -“niegues” frente a “ciegues”-, el verso 621 - “olvidada” frente a “obligada”- o el v. 700 - “proveyo” frente a “reparo”-, entre otras muchas), indican, a su vez, que ambos testimonios no siempre leyeron de un modelo común. De hecho, podemos ver ejemplos en los dos manuscritos que parecen pruebas de la contaminación que se dio en ellos, que debieron seguir, al menos, dos testimonios diferentes para la copia de las Coplas: ya hemos hablado del doblete “tirania/truhania” en SA1 y no hace falta volver a incidir en los casos en que los dos testimonios coinciden ecdóticamente, frente a los que los alejan o incluso los contraponen (por ejemplo, en el caso citado del v. 700 en el que BU2 muestra la lección “proveyo”, como la mayoría de los testimonios, frente a SA1 que ofrece la misma lección que MP3 y que MN24). Además, tanto SA1 como BU2 ofrecen un importante número de lecciones únicas, como la rúbrica interestrófica anterior a la estrofa VIII “contynua” de SA1, la lección del verso 707 “tal deleyte en la tal obra” de BU2 o los casos en los que BU2 ofrece un cambio de orden en los dos primeros versos de las estrofas XXXV, LV, LVIII, LXII o LXXXII[5]; junto a ello, habría que hablar de lecciones difíciles de catalogar, como la estrofa LXXII, única, de SA1[6]. Todas ellas inciden en que son manuscritos independientes que pueden incluirse en una rama textual concreta, pero no ser considerados codices descripti.      

En resumen, los copistas de SA1 y BU2 se sirvieron, al menos, de dos testimonios diferentes (aunque posiblemente fueron más), cada uno, en su proceso de copia de las Coplas. Además, hay lecciones privativas y valiosas ecdóticamente que nos sirven para agruparlos en una rama textual concreta y separada del resto de testimonios, aunque los dos, a su vez, ofrecen variantes importantes que los separan entre sí, por lo que ninguno puede ser considerado descriptus del otro.