4. Descripción de los testimonios utilizados
Como ya hemos indicado, esta obra se conserva en 18 manuscritos del siglo XV o principios del siglo XVI, en 7 incunables y en numerosos impresos posteriores[1]. Además de los 18 manuscritos que indicamos (cuyo cotejo detallado se ha llevado a cabo), debemos mencionar otros cuatro manuscritos desechados por no ofrecer un valor cualitativo a nuestro trabajo. Los manuscritos en cuestión se encuentran en la Biblioteca Nacional y son los siguientes: El Ms 2201 del siglo XVII, que únicamente contiene la estrofa número 50 de Mena (que comienza “Sobervia cae sin mina”) bajo el epígrafe “A la humildad” en los folios 98r y 98v. El Ms 3759 del siglo XIX es una recopilación de varios cancioneros de los siglos XV y XVI en la cual puede leerse una versión bastante corrupta de las Coplas de Mena (en los folios 92v-153r). El Ms 3765 recoge algunos títulos de diferentes poemas de Mena, incluido el primer verso de sus Coplas “Canta tu cristiana musa” (folio 14v), pero nada más. Por último, el Ms 17658 también recoge el primer verso de las Coplas (folio 53 v), sin que haya tampoco rastro del resto de la composición. En definitiva, como señala Rivera (1982: 22), “Although these manuscripts do not contribute to our knowledge of the text itself, they do testify to the poem´s popularity and indicate the scope of its textual tradition in Spanish literature”
Para la descripción de estos testimonios, seguimos, en líneas generales, el esquema pergeñado por Moreno García del Pulgar (2007), si bien, considerando que muchos de ellos son bien conocidos por la crítica y han sido exhaustivamente trabajados, parece innecesario aplicarlo de forma minuciosa, de modo que hemos reducido y simplificado el mismo para dar una versión general más acorde al propósito de este trabajo: presentar, de modo global, los diferentes testimonios usados. No pretendemos hacer unas descripciones exhaustivas y completas de los testimonios (algo que casi implicaría una tesis en sí misma y que se adentraría demasiado en el terreno de la codicología), muchas de las cuales ya están hechas por reputados especialistas, como se recoge en la bibliografía y en las notas complementarias, sino ofrecer una aproximación clara y sencilla a los aspectos más destacados de los testimonios para nuestra investigación. Estos testimonios han recibido principalmente dos nomenclaturas diferentes por parte de quienes los han estudiado: la de Gladys Rivera (1982), que es de tipo alfabético (a, b, c, etc.), y la de Dutton (1990), si bien esta no es completa en lo que a los incunables se refiere. A pesar de carecer de algunos de los testimonios incunables, seguimos esta última, ya que es la más extendida y creemos, por tanto, la más efectiva para dejar claro a qué testimonio nos referimos en cada caso. Por supuesto, añadimos también las referencias de Aubrun, de Azáceta o de otros grandes compiladores cuando las mismas existen, para lo que usualmente seguimos las indicaciones de Dutton (1990, VII: 621-624) y de Rivera (1982: 23-27).

