5.2.2. El subarquetipo δ
Nos encontramos ante un conjunto muy complejo, al cual ya se refirió Rivera (1982: 35-42) cuando hablaba de los “cancioneros that occupy the most independent or problematic position in the stemma” y por si fuera poco, aquí se encuentran dos de los manuscritos en los que la falta de estrofas por pérdida de folios es más evidente (veintitrés estrofas perdidas en el caso de MN24 y setenta y cinco en el de LB2). Por muchos motivos, la inclusión de MP3, NH2, MM1, LB2, ME1, MN24, PN6 y 86*RL en una misma rama textual es una decisión discutible que, no obstante, como editores críticos hemos de afrontar.
En realidad, es muy difícil sostener que estos testimonios conforman una rama textual más o menos clara como las señaladas hasta ahora, pero parece que hay relaciones más estrechas entre estos testimonios que las que existen con el resto, aunque en muchos casos la naturaleza de las mismas no pueda ser establecida con exactitud y cualquier decisión sobre su filiación debe estar abierta a posteriores revisiones críticas. Mangas Navarro (2022: 111-131) hablando sobre la posición de 86*RL en el stemma, establece vinculaciones entre NH2, LB2, ME1, PN6 y 86*RL, añadiendo a PN13, si bien no detalla las relaciones exactas porque no es el objeto de su artículo. A su vez, Rivera (1982: 35-40) habla de cancioneros con rasgos del nordeste de España para referirse a NH2, LB2, ME1, PN6, sin embargo, no incluyen a los otros cancioneros que estamos mencionando. De Nigris, por su parte, (1988: 138-143) vincula en muchas ocasiones LB2 y ME1 al analizar ecdóticamente la poesía menor de Mena, pero no se ocupa de las Coplas. En general, estamos de acuerdo con lo expuesto, pero con matices, porque la cercanía de PN13 a este grupo sólo es aceptable a través de contaminaciones, no como parte de un conjunto común, ya que casos de contaminaciones de PN13 son relativamente sencillos de rastrear en muchos de estos testimonios, y las vinculaciones con 86*RL también parecen claras, aunque hay muchas observaciones que realizar y veremos las posibles concomitancias con MP3, NH2 y MN24.
En primera instancia, hemos de señalar el gran error conjuntivo que da sentido, en nuestra opinión, a esta rama textual derivada del subarquetipo δ, a saber, el orden peculiar de las coplas V y VI, diferente al del resto de los testimonios, sin embargo, este hecho no se da en LB2, lo cual podría poner en tela de juicio su pertenencia a este grupo, por lo que creemos necesario repasar brevemente lo dicho hasta ahora para situar esta rama textual concreta en el stemma general de las Coplas y buscar así una explicación a la situación de LB2. Por una parte, ya dijimos que el subarquetipo β, del que deriva la rama que nos ocupa, se separaba del subarquetipo α por la presencia de ciertas divergencias métricas en varias coplas (el cambio de orden en los dos primeros versos de las estrofas III, V, X y XI) y por otras lecciones como la presencia de “bicoquetes” (o “bicuquines”) en el v. 757, frente a “capaçetes”, sin embargo, los derivados del subarquetipo η también presentan “capaçetes” por contaminación posterior (probablemente de SA1)[1]. A su vez, el subarquetipo β se divide en dos: el subarquetipo γ, en cuyos testimonios no hay cambios en el orden de las estrofas V y VI y aparece el error “tiranía” en el v. 428 (excepto en HH1, que presenta “truhanía”, probablemente por influencia de BU2 o de SA1)[2] y el subarquetipo δ, cuyos testimonios ofrecen la lección “truhanía” (excepto NH2 y 86*RL por contaminación con otro testimonio -probablemente PN13- en el primer caso[3], y, tal vez, por influjo de NH2 en el segundo[4]) y un orden peculiar de las estrofas V y VI, excepto en LB2, el cual habría sufrido contaminación en este caso por parte de otro testimonio (tal vez de PN13[5], si lo suponemos anterior a 1463-65, fecha de composición aproximada de LB2 o si no, de uno de los subarquetipos de ese grupo, a saber, γ o bien el subarquetipo ζ).
Aclarado esto, creemos necesario justificar que el orden de las estrofas V y VI que ofrece esta rama textual sería, probablemente, un error conjuntivo frente a lección original que ofrecería el resto de los testimonios, ya que no solo parece más lógica semánticamente (vid. n. crítica 10), además esta lección está en los testimonios derivados de la familia de α y en uno de los dos subarquetipos de la familia de β, por lo que parece mucho más probable que el cambio del orden se haya producido en el subarquetipo δ, que lo habría transmitido a los testimonios derivados de él (acerca de la decisión de los editores modernos de las Coplas al respecto, sin ninguna explicación crítica y estemática, vid. n. 4 de la "Introducción").
Ya hemos hablado de que la contaminación en la tradición de las Coplas es importante y debe ser tenida en cuenta a la hora de intentar establecer el stemma, pues bien, en el caso de los testimonios derivados del subarquetipo δ la cuestión es especialmente complicada, lo que hace muy difícil hablar de filiaciones entre testimonios con la misma contundencia con la que lo hacíamos en otras ramas textuales, algo que no hace sino reflejar las vicisitudes reales de muchísimos textos, cancioneriles o no, de los siglos XV, XVI y XVII[6]. En este sentido, comenzaremos hablando de la posible condición de MN24 como descriptus de MP3 -Rivera (1982: 27-29) defendería justo lo contrario, pero ya hemos hablado de esa polémica al describir ambos testimonios-, algo que, a priori, no resultaría extraño, ya que ambos cancioneros salieron del mismo escritorio con pocas décadas de diferencia. Lo cierto es que ambos coinciden en todas las lecciones significativas y es muy evidente que uno deriva del otro, pudiendo ver incluso algún error conjuntivo exclusivo entre ellos, como el que se observa en el v. 642, en el que ambos presentan la lección «los rreyes majestad», frente a la lección mayoritaria «los reyes su majestad», donde es obvio el error, pues el verso presenta siete sílabas métricas. También observamos la vinculación de estos dos manuscritos en el v. 700, donde ofrecen, junto a SA1, que lo habría incorporado de MP3, el error conjuntivo -«rreparo, por tal figura», frente a la lección mayoritaria «proveyo, por tal figura» (vid. n. crítica 94), sin embargo, amén de otras diferencias gráficas, poco relevantes desde una perspectiva ecdótica, hay que señalar al menos un caso en el v. 325 en el que MN24 (junto con PN5, MN6a, HH1 y SA1) muestra la lección «fazete guerra callada», frente a lo que vemos en MP3 y en la mayoría de los testimonios «fazete graçia callada», algo que demuestra que MN24 se sirvió, al menos en una ocasión, de otro testimonio diferente a MP3 para elaborar su copia, aunque no resulta sencillo saber cuál fue exactamente ese testimonio.
Con respecto a lecciones que supongan errores comunes de esta rama textual, más allá de lo dicho hasta ahora, mencionaremos tres casos, aunque ninguno de ellos estará presente en todos los testimonios, debido al alto grado de contaminación que se advierte en estos (algo especialmente evidente en 86*RL, que unas veces sigue a NH2 en esta misma rama, pero otras veces a otros testimonios de otras ramas textuales diferentes). En primer lugar, nos referiremos al v. 38[7], en el que vemos la lección «deserradas/descerradas las enzias» en MP3, NH2, MM1 y LB2 (además de la variante «desferradas las enzias» en BU2), frente a la lección mayoritaria (incluyendo a ME1, a PN6 y a 86*RL) «descarnadas las enzias», donde vemos un error conjuntivo en MP3, NH2, MM1 y LB2 (vid. n. crítica 11), no en ME1, PN6 y 86*RL porque no leyeron del subarquetipo δ en este caso concreto, sino de otros testimonios de otras ramas textuales, que señalaremos más adelante (MN24, por su parte, no conserva esta estrofa). En segundo lugar, en el v. 112, MP3, MM1, ME1 y 86*RL muestran la lección «ronpamos todas sus venas» (vid. n. crítica 21), frente a la mayoritaria «rompamos todas sus nemas» (que incluye a NH2, LB2 y a PN6, porque no leyeron del subarquetipo en este caso concreto, sino de otros testimonios de otras ramas por contaminación. MN24, por su parte, no conserva esta estrofa). Este error conjuntivo solamente se da en testimonios de este grupo, por lo que su origen procede del mismo[8]. En tercer lugar, en el v. 757, MP3, MM1, MN24 y PN6 ofrecen el error «bacuquines ni çeladas» (vid. n. 248), frente a las mayoritarias «bicoquetes ni çeladas» (donde se incluye a 86*RL, por contaminación de otro testimonio, probablemente MN6a) o «capacetes ni çeladas», entre otras. LB2 no conserva esta estrofa, NH2 muestra la variante «bicoquines ni çeladas», como PN13, probablemente por contaminación, y ME1 ofrece la variante “lançaquines”, tal vez porque leyó “bacuquines”, una lección que el copista no entendió, por lo que intentó hacer una adaptación acorde con el sentido del verso, la métrica y lo que había leído, es decir, usó “lançaquines”, tal vez, pensando en una lanza pequeña, en una invención, cuando menos, sorprendente e inesperada. Por último, con las debidas reservas, creemos que en el v. 464 todos los derivados de δ (excepto LB2, donde falta esta estrofa) recogen la lección mayoritaria, y el error conjuntivo, «mas quiere buscar la lunbre», cuyo origen debió estar en δ, de cuyos testimonios habría pasado por contaminación a testimonios de otras ramas[9], en lugar de la lección que creemos correcta «mas quiere fuscar la lunbre» (vid. n. crítica 65).
En definitiva, estos cuatro errores conjuntivos, junto con lo ya expuesto previamente, parecen determinar la existencia de una rama textual concreta, aunque las fuertes muestras de contaminación que presentan muchos de estos testimonios (o la falta de estrofas, por pérdida de folios, de otros) hace que no todos ellos ofrezcan esas mismas lecciones.
5.2.2.1. El subarquetipo θ
Seguidamente, hablaremos de la existencia de un posible subgrupo dentro de esta rama textual concreta, a saber, el del subarquetipo θ formado por NH2, LB2, ME1, PN6 y 86*RL, es decir, por los llamados testimonios del nordeste y por 86*RL. Lo cierto es que si nos fijamos en esos rasgos característicos de influjo catalán o aragonés (Rivera, 1982: 35-41; Mangas Navarro, 2022: 128) es justo señalar que aparecen esporádicamente y algunos son casi inexistentes en muchos testimonios. Por ejemplo, el dígrafo ny, en lugar de ñ se observa en el v.28 (“senyales”), en el v. 91 (“ninyerias”) o en el 123 (“danyoso”) en NH2, LB2 y 86*RL, pero no en ME1 ni en PN6, sin embargo, en el v. 114 (“unyas”) sí vemos este dígrafo en PN6, al igual que en NH2, LB2 y 86*RL, no obstante, en el v. 124 (“conpanyia”) se observa este dígrafo en NH2, LB2 y PN6, pero no en ME1, en MM1 ni en 86*RL. Con respecto al uso de la p expletiva entre nasales, observamos “correnption” en la rúbrica interestrófica de la copla III en ME1 y en MP3, vemos en el v. 19 “presunptiones” en NH2, en LB2 y en PN6, pero también en el v. 262 presumption en NH2, MM1, LB2 y 86*RL, así como en el v. 276 “presunption” solamente en NH2 y en 86*RL. Sobre la incorporación de -u- sin valor fonológico entre consonante velar y vocal no palatal observamos en el v. 127 “valgua” en vez de “valga” en NH2 y en 86*RL, en el v. 138 “sigua” en lugar de “siga” en 86*RL y en el v. 240 “acerqua” en vez de “acerca” solamente en 86*RL. En definitiva, como puede comprobarse en esta pequeña muestra, la presencia de estos rasgos no es algo constante, pero sí nos sirve para obtener unos primeros indicios sobre posibles filiaciones.
Hemos podido encontrar más de diez lecciones exclusivas entre testimonios de este subgrupo, si bien casi nunca están todos incluidos, como es habitual en esta rama tan contaminada. En primera instancia mencionaremos el v. 221, en el que NH2, ME1 y PN6 (en LB2 falta esta estrofa) muestran la lección «bien assy fui consolado», frente a la lección mayoritaria «así fue yo consolado» o bien «assi fuy yo consolado» (lección compartida por 86*RL, que habría leído de otro testimonio). Aunque se trata de una lección que podría ser equipolente, creemos que se trata de un error conjuntivo (vid. n. 179). Por otra parte, en el v. 541, NH2, ME1 y PN6 (en LB2 falta esta estrofa) ofrecen la lección «porque dexas por castigos», frente a la lección mayoritaria «pero dexas por castigos», (lección compartida por 86*RL, que habría leído de otro testimonio); ambas podrían ser adiáforas, pero nuevamente parece que estamos ante un error conjuntivo (vid. n. crítica 74). En el v. 288, NH2, PN6 y 86*RL (en LB2 falta esta estrofa) presentan la lección «mas poner muy mayor tiento», frente a la mayoritaria «mas poner muy mejor tiento» (compartida por ME1, que habría copiado esta lección de otro testimonio); aunque ambas podrían ser equipolentes, pues hacen perfecto sentido, la posición más alta en el stemma de la mayoritaria parece que implica que fue la elegida por Mena, de modo que el término “mejor” posiblemente fue un error del subarquetipo θ que pasó a casi todos sus derivados. A su vez, en el v. 161, LB2, PN6 y 86*RL ofrecen el error conjuntivo «sotyl imagen fambrienta» (vid. n. crítica 29), frente a lección mayoritaria «sotyl y magra, fanbrienta» (compartida por NH2 y ME1, que habrían seguido a otros testimonios aquí) y lo mismo vemos en el v. 129, donde LB2, PN6 y 86*RL ofrecen el error conjuntivo «en cualquier sermon honesto» (vid. n. crítica 24), frente a lección mayoritaria «pero con sermon onesto» (compartida por NH2 y ME1, que habrían seguido a otros testimonios aquí). Además, NH2, PN6 y 86*RL (junto a los derivados del subarquetipo η) ofrecen en el v. 463 el error conjuntivo «no basta la claridad», frente a la lección mayoritaria «no busca la claridad» (compartida por ME1, pero ausente en LB2 porque no conserva esta estrofa), un error cuya procedencia sea, posiblemente, el subarquetipo θ.
Probablemente, no estemos ante un error conjuntivo, sino ante una variante gráfica, en el caso del v. 227, donde NH2, LB2 y 86*RL muestran la lección «atal la razon encumbra», frente a la mayoritaria «atal la razon acunbra», (lección compartida por ME1 y por PN6, que habrían leído de otros testimonios). El NTLLE confirma que acumbrar es forma antigua de encumbrar y el CORDE indica que, aunque no era una forma muy frecuente, la palabra “acumbra” (y “acumbrar”) son visibles en el siglo XV, pero “encumbra” (y “encumbrar”) son mucho más frecuentes en el siglo XVI. Consecuentemente, la forma “encumbra” sería una variante gráfica, que, no obstante, puede ser una prueba de la vinculación entre los tres testimonios indicados, pues tal vez se produjera en el subarquetipo θ. E igualmente pasaría con el v. 644, en el que todos los derivados del subarquetipo θ, junto a MM1 y todos los derivados del subarquetipo η, ofrecen la variante «y los sabios su sçiencia», frente a la lección mayoritaria «y los sabios su çiencia». Estos dos últimos versos, unidos a los casos anteriores, podrían servir para afianzar la hipótesis de la existencia del subarquetipo θ, aunque los dos versos, por sí solos (como únicos referentes), no sean una prueba muy sólida.
Los siguientes casos únicamente implican a dos testimonios de este subgrupo, lo cual demuestra la cercanía entre ellos, pero no garantiza que su procedencia sea el subarquetipo θ, aunque tampoco lo descarta, en vista de la fuerte contaminación de esta rama. Comenzaremos mencionando lecciones comunes de NH2 y PN6, como en el v. 386, en el que vemos el error «te fallares si tu catas», frente a la lección mayoritaria «te fallares si te catas», la cual está muy cercana al original, pero debe ser entendida como un error; y en el v. 846, donde ambos testimonios muestran la lección «como pide la persona», frente a la mayoritaria «como puede la persona», siendo esta última la que parece original, aunque ambas podrían ser equipolentes, pero su posición mucho más alejada de las zonas altas de stemma, parecen indicar cuál fue la elección de Mena. A continuación, indicaremos varias lecciones compartidas entre NH2 y 86*RL, como la que vemos en el v. 455, donde ambos testimonios leen «al tiempo daver caçado», frente a la lección mayoritaria «al punto d´aver caçado» (lección presente en ME1 y en PN6, pero no en LB2 porque falta esta estrofa); aunque ambas podrían ser adiáforas, la posición en una parte mucho más baja del stemma parece indicar, de nuevo, la elección de Mena. También, ambos testimonios muestran la misma lección en el v. 503, en el que se observa el error conjuntivo «porque mucho lastre tu barca», frente a las lecciones mayoritarias «quan mucho corre tu barca» y «con mucho lastre tu barca» (compartida esta última con ME1 y con PN6, pero no con LB2 porque falta esta estrofa). Las dos primeras parecen errores claros (el primero de ellos, tal vez, originado en el subarquetipo θ), comparadas con la lección original de Mena (vid. n. crítica 70). Por último, en el v. 614 observamos en NH2 y 86*RL el error conjuntivo «por lo non poder fazer», frente a lección mayoritaria «por no poderlo fazer», donde se habría producido un simple cambio en el orden de las palabras. Además de los casos citados, podría hablarse de otras lecciones que dos de estos testimonios comparten con otras ramas, como las que pueden verse en los v. 808, 810 y 409.
En definitiva, hay numerosos casos que podrían atestiguar la existencia del subarquetipo θ, pero, como sucede con la mayoría de los derivados del subarquetipo δ, se trata de testimonios con una fuerte contaminación de otras ramas textuales. Por ello, las vinculaciones entre ellos son mucho menos claras que las hemos visto en otras ramas textuales de las Coplas, lo cual no implica que no existan las filiaciones reseñadas, sino que las mismas son mucho más complejas de lo que se podría pensar. Sin embargo, parece una hipótesis viable a la luz de las pruebas expuestas, sin que ello cierre las puertas a futuras revisiones críticas.
Una vez establecidas las relaciones dentro esta rama de las Coplas, señalaremos la influencia que han recibido de testimonios de otras tradiciones o bien la que han ejercido sobre ellos, aunque la mayor parte ya ha sido señalada mientras analizábamos las demás ramas textuales:
Con respecto a ME1, hemos hablado de posibles contaminaciones e influencias por parte de SA1 (como hemos visto en las rúbricas interestróficas anteriores a las estrofas LXI, LXXVII, LXXXVI y XCVIII o en los versos 38, 129, 161, 288, 374, 463 o 736; menos claras son las lecciones de los v. 141, 142 y 352)[10] y ya nombramos la influencia que ejerció ME1 sobre la mayoría de los testimonios de η en los v. 157 y 814.
En lo referente a MM1, señalamos la probable influencia de PN13 en los v. 344 y 696.
Si hablamos de NH2, podríamos indicar casos de contaminaciones de BU2 en los v. 409 y 621 (así como en los v. 501 y 551, aunque son lecciones menos claras), por una parte, y de PN13 en los v. 428 y 757 (así como, posiblemente, en los v. 112, 129 y 161) , por otra.
Acerca de 86*RL, observamos muchísimas muestras de contaminaciones procedentes de diferentes fuentes, aunque solamente señalaremos en nuestra stemma las que parecen incuestionables: por ejemplo, podría verse contaminación de LB2 en el v. 184; también se observan posibles influencias de ME1 en el v. 542; asimismo, se pueden rastrear casos de contaminación de PN5 o de MN6a en el v. 757 y en los v. 157, 38, 541 y 814, además de la influencia de NH2 en los v. 409, 455, 808, y, probablemente, en el 428, entre otros. Además, podría hablarse de la posible influencia de BU2 en el v. 554. Por otra parte, ya indicamos la notable influencia que ejerció 86*RL sobre el subgrupo de incunables formado por 92VC, 95VC, 99*IM y 00*MP en muchísimas lecciones.
Centrándonos ahora en LB2, se han observado restos de contaminaciones con PN13 (si lo suponemos fechado con anterioridad a 1463-1465) en la ausencia de las estrofas XXVII y XXVIII o en el orden peculiar de las coplas V y VI. Con respecto a su influencia sobre 86*RL no hace falta volver a incidir.
En cuanto a PN6, advertimos posibles ejemplos de contaminación en el v. 366 (y , tal vez, en el 112[11]) de PN5 y tampoco podría descartarse en los v.386 y 846 la posible influencia de NH2.
En lo referente a MN24, ya hemos señalado su dependencia (prácticamente es un descriptus) de MP3, pero hemos visto en el v. 325 posibles restos de contaminación de PN5, MN6a o de SA1.
Por último, MP3 pudo ejercer influencia sobre el resto de testimonios del subarquetipo δ esporádicamente, y también sería posible advertir rastros de su influencia en BU2 en el v.38 o en los v. 157 y 700 de SA1; además, tal vez, influyó en κ en el v. 464.

