8. Hacia la construcción de una edición digital
Quizás, lo más pertinente aquí, en primera instancia, sería definir qué es una edición académica digital, algo que resulta sumamente complejo a pesar de la aparente sencillez mostrada por Sahle (2016: 23), según el cual “A scholarly edition is the critical representation of historic documents”. Eso sí, para justificar esta breve definición, Sahle necesitó el segundo capítulo completo del libro de Driscoll y Pierazzo (2016). Como conclusión de ese capítulo, el investigador formula cuatro preguntas básicas cuyas respuestas positivas implican, en su opinión, que se encuentra ante una edición académica digital, de acuerdo con la definición antes planteada. Seguidamente, examinaremos nuestro trabajo a partir de las características que se infieren de dichas cuestiones:En primer lugar, se pregunta si hay una representación completa del objeto de estudio. En nuestro caso, creemos que la respuesta a esta pregunta es positiva, pues en nuestra edición se ha recopilado la información de todos los testimonios relevantes que recogen alguna versión de las Coplas de Mena, se han cotejado esas versiones y tras un estudio crítico riguroso se han extraído las conclusiones pertinentes basadas en principios ecdóticos sólidos y académicamente aceptados. También se incluyen versiones digitales de los testimonios reseñados (al menos de la mayoría, pues algunos no pueden mostrarse sin la autorización de las instituciones que los custodian o sin pagar un montante que supera las posibilidades de un simple investigador).
En segundo lugar, se pregunta si la edición es crítica, es decir, si posee reglas claras para representar el material utilizado y si las mismas se aplican a la luz de conocimientos académicos relevantes, así como si la edición añade información a lo que se representa haciéndolo más accesible y comprensible. En este sentido, de nuevo, pensamos que nuestra edición cumple con todas las exigencias que la filología actual plantea para que hablemos de una edición crítica y que es la única que recoge todos los testimonios considerados esenciales de la obra por parte de la crítica especializada, realizando una labor ecdótica sin precedentes hasta la fecha para facilitar a los investigadores el acceso para su análisis y su uso para futuras investigaciones.
En tercer lugar, se plantea si la edición tiene la suficiente calidad, si puede sustituir a ediciones anteriores o hace casi innecesario acudir a las fuentes primarias y si permite una profundización en la investigación ofreciendo una base confiable. De nuevo, humildemente, pensamos que la respuesta en el caso de nuestra edición es positiva. Ya hemos indicado las carencias o deficiencias de ediciones anteriores que hacían necesaria la creación de nuestra edición. Asimismo, se ofrece un análisis riguroso de todos los testimonios (además de la reproducción digital de casi todos ellos) para que no sea imprescindible acudir a las fuentes primarias, por lo cual, como ya se ha indicado, presentamos una edición crítica y rigurosa para el uso futuro de nuevos investigadores. Por supuesto, la respuesta positiva a las tres cuestiones anteriores no deja de tener un componente subjetivo, pero el hecho de que en este proyecto se haya aplicado la metodología de la crítica textual en todos sus extremos, debe considerarse suficiente garantía de calidad.
En cuarto lugar, se pregunta si la edición sigue un paradigma digital, si aprovecha las posibilidades de la tecnología digital y si no se puede imprimir sin una gran pérdida de contenido y funcionalidad. Desde esta perspectiva, hemos de reconocer que nuestra edición tiene una parte (que se nombra en la web como “Tesis”) que básicamente sigue el esquema de una edición “tradicional”, en papel. Estaríamos hablando aquí de una simple digitalización de una edición crítica tradicional. Esto, sin embargo, es lo mismo que vemos en el caso de A General History of the Pirates (https://ingridreiche.com/Resume/Thesis/DCE.html), que es un magnífico ejemplo de edición académica digital, a pesar de que en una de las pestañas principales de su página web (“Thesis”) recoge un documento en PDF donde podemos leer la tesis doctoral de la autora en la que explica la elaboración de su edición digital. Exceptuando esto (que no implica que la edición deje de ser digital), la presencia de la web y sus diferentes pestañas para navegar por ella ya empieza a acercarnos, creemos, a un paradigma digital. Este se confirma cuando se acude a la sección “Edición digital personal”, ya que aquí tenemos nuestra edición crítica confrontada con un testimonio, concretamente MP3, el que, como ya se ha explicado, podría considerarse (con todas las salvedades reseñadas) como el más cercano a ser el texto base de nuestra edición. Aquí es posible activar una opción (TEXT-LINK) para “iluminar” cada uno de los versos del manuscrito a la vez que el verso correspondiente de nuestra edición crítica, facilitando así el cotejo entre este testimonio y el texto crítico (pudiendo advertir las diferencias y similitudes). Adicionalmente, es posible activar (usando las pestañas situadas a la izquierda del manuscrito digitalizado) otras muchas opciones tales como el número de verso, la métrica de cada estrofa, las notas críticas o el mismo aparato crítico. Asimismo, es posible activar solamente el texto crítico sin la presencia del manuscrito. También es posible cotejar el texto crítico con el resto de testimonios digitalizados con las mismas opciones ya reseñadas, aunque en esta primera fase de nuestra edición solamente es posible ver una muestra de lo señalado en las primeras estrofas (no hemos finalizado, de momento, el etiquetado para mostrar una edición paleográfica, algo que será posible, deseamos, en el futuro). Finalmente, en la sección “Edición digital con Versioning Machine” el paradigma digital y el aprovechamiento de las posibilidades de la tecnología digital son, creemos, incuestionables, pues usamos la plataforma digital Versioning Machine para cotejar los 25 testimonios de la tradición textual con nuestra edición crítica.
De acuerdo con los requisitos que establece Sahle para constatar la existencia de una edición digital, tanto en esta sección como en la anterior, la impresión para su visualización implica una gran pérdida de contenido y de funcionalidades, pues no se pueden cotejar 25 versiones simultáneamente, ni es factible visualizar los diferentes testimonios mientras los cotejas con el texto crítico y vas añadiendo o no funcionalidades como la métrica o el aparato crítico, entre otras. Aquí, no obstante, debemos entonar el mea culpa, pues no se ha usado ninguna herramienta digital específicamente de colación (no incluimos Versioning Machine aquí) como Juxta, CollateX o Stemmaweb, entre otras, aunque reconocemos su incuestionable valor. Nuestra decisión, toma en cuenta lo que indica Mabille (2023:6) sobre que no se puede extraer conclusiones que garanticen “el descubrimiento de relaciones genéticas” de los distintos testimonios usando estas herramientas. Tampoco se puede llegar a “verdades incontestables” (Mabille, 2023: 22), lo cual nos lleva a recordar las palabras de Bermúdez Sabel (2017: 31) acerca de los “sacrificios que demandan al investigador” este tipo de herramientas y creemos que su uso puede ser útil en una segunda fase crítica, una vez ya se ha determinado el tipo de relaciones estemáticas entre los diferentes testimonios, para corroborar o refutar ciertos aspectos. Sin embargo, su uso hoy por hoy no garantizan una mayor fiabilidad a la investigación filológica, por lo que hemos decidido prescindir del mismo, pues en una tesis doctoral no se pueden dar conclusiones basadas en premisas cuestionables (por mucho potencial futuro que se le presuponga y sin que ello implique rechazar su futura utilización). Del mismo modo, hemos descartado el uso de la transcripción automática con modelos como el “coloso español” de “transkribus” por las evidentes deficiencias que presentaba (Fradejas, 2023); aunque otros modelos como el denominado Spanish Gothic Poetic Incunabula, desarrollado por Enrique Ripoll, con un CER de 0,51% (128 páginas de texto), y el modelo SpanishGothic_XV-XVI_extended_v1.2 de Stefano Bazzaco, con un CER de 0,9% (374 páginas de texto) son más fiables en el caso de los incunables (no están elaborados para manuscritos), especialmente el segundo, seguían dando una tasa de error muy alta en nuestros testimonios, como se puede ver en las siguientes imágenes:

Un simple vistazo a la imagen anterior de una de las muestras del “coloso español” con un fragmento de MP3 basta para comprobar los innumerables errores que contiene; algunos de calado, como el hecho de que aparezcan líneas inexistentes en el manuscrito, como esas extrañas “el mal annt” o “estas morans”, por no hablar de versos sorprendentes como “tu muerte qonolo”.

En la imagen anterior, como se señaló, vemos un resultado algo mejor al transcribir varias coplas de uno de nuestros incunables con el modelo Spanish Gothic Poetic Incunabula. Sin embargo, se siguen advirtiendo muchos errores que requerirían de mucho tiempo para realizar correcciones, como puede verse en la versión “Aenid sienayas canos” en lugar de lo que realmente dice el verso de nuestro incunable “Venid lisongeras canas”. Elaborar un modelo propio que sirviera para manuscritos tan variados como los que cotejamos e incunables diversos implicaba un esfuerzo que no solamente no haría más rápida la transcripción, sino que incluso la ralentizaría263. No obstante, estamos convencidos de que en un futuro muy cercano este tipo de herramientas serán esenciales y facilitarán la compleja y tediosa labor de la collatio. Por supuesto, somos conscientes de que nuestra edición “digital” se encuentra en proceso, siendo lo deseable que pudieran aunarse nuestra “EDICIÓN DIGITAL CON VERSIONING MACHINE” para realizar el cotejo de todos los testimonios de manera simultánea con la visualización de nuestra “EDICIÓN DIGITAL PERSONAL”, donde es factible cotejar todos los versos de cada imagen digitalizada de cada testimonio con el correspondiente de la edición crítica (o paleográfica llegado el momento). En este sentido, lo ideal sería llevar a cabo esta vinculación en una segunda fase de esta edición “digital”, intentando crear un entorno colaborativo o de crowdsourcing. Desde esta perspectiva, nuestra edición “digital” puede plantearse en palabras de Pierazzo (2015) como un caso de ‘work in progress’, pues si bien desde un punto de vista filológico y académico presentamos una edición con unas conclusiones definitivas y claramente establecidas, pretendemos dejar abierta la posibilidad de una segunda fase en la que nuestra edición “digital” se pueda nutrir de colaboraciones de expertos e investigadores. Ejemplos como los mencionados de la edición crítica de las Siete Partidas (Fradejas, 2017) o la edición digital de la Estoria de Espanna Digital (Aengus, 2016) son casos relevantes, desde nuestro punto de vista, de ejemplos de obras colaborativas de éxito. Por todo lo expuesto, nuestra edición “digital” se presenta en una primera fase acabada, pero como indica Sahle (2016: 29), “is a process rather than a product”, por lo que se proyecta en el futuro hacia una segunda fase que hemos mencionado brevemente. Por tanto, al hablar de nuestra edición “digital”, en palabras de Allés (2021: 92), hablamos “más bien de una evolución que de una revolución” con respecto a la “edición crítica tradicional”. Somos testigos de excepción, o protagonistas, de una era extraordinaria en la que estamos viviendo un cambio de paradigma solamente comparable al que se produjo con la aparición del libro impreso frente al manuscrito, una era en la que lo digital se impone lenta, pero inexorablemente, a lo analógico -sirva como breve explicación de este cambio el magnífico artículo de Fradejas (2022: 39-65)- y en la que las disciplinas “humanísticas” están cada vez más cerca de lo tecnológico (el propio concepto de humanidades digitales resume perfectamente esta idea). Pero también asistimos a una era en la que merece la pena reivindicar los cimientos culturales que han hecho posible llegar hasta aquí, por eso nuestra edición “crítica” se fundamenta en un legado cultural milenario, un legado sólido de cultura basada en el esfuerzo que se construye sobre pilares firmemente asentados como la ecdótica, la filología o la codicología como principios fundamentales de nuestras investigaciones. La conjunción de ambos universos (el digital y el humanístico) no solo es deseable, sino también necesario, y nuestra edición “crítica y digital” de las Coplas de Mena intenta situarse en esa encrucijada (con todas las salvedades, peros o carencias que se le puedan objetar) que vislumbra un nuevo mundo -como en 1492- en lontananza y que desea navegar hacia él, para que el crisol final responda a ese “paradigma digital” del que hablaba Allés (2021: 92), sin renunciar a la solidez cultural milenaria de nuestra mejor tradición filológica y humanística.

